Refranes con frutas


Las frases hechas son todo un universo dentro de nuestra comunicación. En sí mismas conforman estructuras que no siempre se adaptan a las impuestas por la gramática ortodoxa pero que, debido a su persistente uso, han sido aceptadas por la academia. Existe un blog dedicado a la materia muy recomendable, Fraseomanía, ¡no dejes de visitarlo!
Hoy voy a analizar frases hechas que tienen como protagonistas a las frutas.
 

La fruta en los refranes

Entendemos como refranes aquellas frases cortas que se han ido asentando a través de la experiencia en nuestro hablar cotidiano. En general son premisas que nos aseguran que, de cumplirse, podrían hacer nuestra vida más satisfactoria. Viene a ser algo así como llevar las anécdotas a un terreno reflexivo que nos deje algo de sabiduría para las futuras generaciones. Los refranes se transmiten a través del habla coloquial por lo cual en ocasiones dependiendo de la región pueden variar ligeramente.

Los elementos constitutivos de los refranes han sido tomados de la vida cotidiana, por lo que no es difícil encontrar aforismos de este tipo relacionados con aquellos objetos que utilizamos o vemos a diario. Así, las frutas ocupan un puesto destacado en la lista de refranes populares, conformando frases que sirven para entender sus bondades o, de forma metafórica, entender otros aspectos de la vida cotidiana.

Aquí van algunos refranes con frutas:

Comenzamos con este refrán que sirve para referirse a aquellas amistades que aparecen cuando la situación es buena. Si bien en su sentido estricto hace referencia al buen pasar económico que atrae la compañía de personas que desean aprovecharse, también sirve para referirse a esa clase de gente que se nos acerca cuando estamos bien emocional y psicológicamente pero que en cuento atravesamos una situación difícil desaparece.

Esta frase hace referencia al espíritu humano, que siempre desea aquello que no puede alcanzar. En ocasiones se usa para hablar de actitudes que socialmente no están bien vistas (como una relación amorosa entre dos personas que a su vez se hallan comprometidas con terceros); también puede utilizarse en otros contextos para expresar que alguien desea alcanzar algo que le está prohibido o que es aparentemente inalcanzable.

Este refrán sirve para expresar que no debemos esperar de los demás ni de las situaciones más que lo que por naturaleza pueden darnos. O sea, no tener expectativas más altas de lo que sabemos que determinada situación puede ofrecernos. Si al final resulta que obtenemos más, pues que sea un motivo para asombrarnos; mejor eso que decepcionarnos por esperar demasiado.

Este refrán de origen colombiano se usa para alertarnos de la importancia de no dar motivos a los demás para que hagan algo en nuestra contra. Otro dicho similar a este es:

Sirve para demostrar que alguien nos ha dado pie para actuar de una forma que igual puede perjudicarle pero que es una oportunidad que nosotros no deberíamos desaprovechar. En el sentido inverso sirve para recordarnos que si le hemos dado a alguien la oportunidad de hablar mal de nosotros o de hacer algo que nos dañe, es tarde para que nos pongamos mal.

Esta frase sirve para expresar que la vida nos hace madurar y que ya no podremos mirar las cosas de la misma forma que hasta hace poco. También suele usarse para referirse al paso del tiempo, que lo que pasa no vuelve.

Naranjas y limones en las frases

Estos dos cítricos, fundamentales para la vida, han adquirido con el paso del tiempo un sentido metafórico, positivo en el caso de la naranja (para referirse a algo muy dulce) y negativo en el caso de los limones (cuando algo es ácido o agrio). Puestos en comparación, la naranja hace referencia a lo mejor de algo mientras que el limón sirve para expresar lo peor. Ambos, naranjas y limones, son protagonistas de muchísimas frases hechas; aquí van algunas.

Esta frase sirve para expresar los beneficios de la naranja según en qué momento del día la tomemos. No es que por comernos una naranja antes de irnos a dormir vayamos a morir, pero justamente no es recomendable su consumo en ese momento del día porque puedo provocarnos acidez y no descansaremos adecuadamente.

Esta expresión se utiliza para expresar asombro y rechazar contundentemente la opinión de alguien. Se cree que su origen deriva de una creencia popular relacionada con unas naranjas de piel lisa y finita provenientes de China que eran muy difíciles de conseguir en una época, al punto de considerarlas de índole fantástica. En su momento llegó a creerse que las naranjas de China no existían, aunque más tarde pudo demostrarse que el cultivo de este cítrico, si bien fue introducido en la Península Ibérica por los árabes, fue aprendido por ellos de los chinos, por lo que de alguna forma todas las naranjas tienen su raíz en este país.

Esta expresión se utiliza para expresar que no es bueno llevar las cosas al extremo. En general se usa para impartir la moderación y la prudencia en el actuar. Existe otra expresión similar con naranjas y limones que es:

Se refiere a que conviene tomar aquello que nos ofrecen y no exigir demasiado puesto que al exprimir mucho puedes encontrarte con un resultado desagradable (el final del zumo de los cítricos suele ser más agrio).

Este es otro refrán que ensalza las bondades de consumir cítricos. El limón, como bien sabemos, es una fruta que tiene incontables beneficios tanto para la salud como para el aseo personal y de los ambientes. De ahí que la frase lo pongo por el cielo.

¡Y hasta aquí lo dejo por hoy, porque sino empezaré a (argentinamente) mandar fruta!

Comentarios1

  • Ana Maria Germanas

    Tehuen, me hiciste sonreir, con ese ultimo argentinisimo, " mandar fruta ", interesantes los refranes, algunos no los conocia, voy a esperar los nuevos, creo que son la expresion, mas autentica de esa proverbial " sabiduria popular ", y valiosos por esa cualidad especial de resumir, en pocas palabras, expresiones muchas veces deteminantes.-
    Un placer leerte .-
    Un afectuoso saludo.-



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