«Playing Mansfield», de Cristina Consuegra —Colección Monosabio—

«Playing Mansfield», de Cristina Consuegra —Colección Monosabio—

Jugar, hacerse pasar por otro, intentar ser otra persona, experimentar el proceso de escritura de otro, son algunas de las muchas cosas que hace Cristina Consuegra en «Playing Mansfield»; un exquisito libro publicado en la Colección Monosabio del Ayuntamiento de Málaga.

Jugar es un verbo que se conjuga maravillosamente con la escritura, y la necesidad de volverse otro también forma parte de la pasión (o el arraigo) por la creación literaria: dos cosas imprescindibles para experimentar formas y estructuras que nos posicionen en un punto de partida extraño para aprender a crear desde el punto cero, desde donde ya no sabemos.

Jugar, además, es un verbo que se ajusta perfectamente no sólo a la escritura de Katherine Mansfield, cuya frescura y autenticidad no han tenido parangón, sino también a su vida. Mansfield fue una mujer siempre al filo del peligro, capaz de ir hasta el límite de todos los contornos: trasgrediendo las leyes y las propias limitaciones, alejándose de su familia y de todo lo conocido para reescribirse. De no haberlo hecho, ¿habría sido posible que se convirtiera en una de las escritoras más fabulosas de la literatura anglosajona?

Experimentar, de eso se trata la vida escritura

En el prólogo, Cristina nos explica con claridad lo que vamos a encontrarnos en esta lectura. Se trata de un libro experimental en el que intenta rendir homenaje a la inmensa Mansfield practicando ese juego que tanto le gustaba a ella: anotar imágenes en papelitos para utilizarlos a posteriori como potenciales puntos de partida para sus historias.

Y eso es lo que hace Cristina, construye un libro fragmentario con tres elementos de base: imagen, poema y relato. Parte de la imagen, que fluye en un poema y desemboca en una narración breve. Eso es jugar a ser Mansfield o intentar ese experimento que supo explorar la autora neozelandesa. Así, «Playing Mansfield» podría definirse como una revisión de ese experimento literario; y viene a ser no sólo un homenaje potente para esa otra autora sino también una prueba inexcusable de las capacidades literarias de Consuegra.

Es un libro construido en fragmentos que se van hilvanando; que lo mismo puede leerse de corrido, de atrás hacia delante o salteando páginas, y siempre tiene sentido. Eso es lo que más me ha fascinado y sorprendido. No van a encontrarse a Mansfield en este libro sino a una autora actual, vivísima, que tiene mucho para decir y que, tomando esa práctica de Katherine crea su propio universo, sus propios juegos de lenguaje. Es éste un libro que parte de una práctica narrativa para ofrecer un texto entretenido, cuidado y lleno de guiños a la obra de Mansfield.

«Playing Mansfield», de Cristina Consuegra —Colección Monosabio—

La sangre en la literatura

La literatura se encuentra plagada de historias dramáticas y no es el caso de Mansfield la excepción: una mujer libertaria, apasionada y enemiga de las estúpidas reglas de la civilización, como le gustaba decir. La primera imagen del libro nos lleva a esas emociones. Hay una mujer que sonríe mientras acaricia una lápida. De ahí se desprende un poema sobre la fuerza de los recuerdos, de la sangre, y lo inútil del intento humano por parar esa vida que gira y gira y nos arrastra compulsivamente.

Y partiendo de esa idea de pérdida surge un relato que ahonda en la búsqueda de esa felicidad experimentada en los primeros años, cuando aún no sabíamos conjugar el dolor. Es en el relato donde la imagen adquiere su máximo potencial. Al ser nombrada la infancia, aparece el dolor y se disipa la sonrisa. De alguna forma la sentencia que se desprende de esta primera parte y en la que reincidirá Cristina en varias ocasiones es «una imagen (recuerdo, memoria, papel) no tiene emociones, las adquiere cuando intentamos explicarla«.

Sellar el abismo, huir de las alucinaciones, reconstruirse fuera del nido (o nudo) familiar, eso persigue Eva y por eso vuelve, siempre está volviendo. ¿Qué sabemos de Eva? Poquísimo. No hay tiempo para presentaciones pero nos topamos de golpe con una mujer con una idea fija: sobrevivir. Y para hacerlo tiene que enfrentarse al vacío: cuando intenta nombrar aquello que le perteneció, descubre la nada. En esa mujer se percibe un gran desconcierto frente a la realidad, eso sí lo sabemos: cautivada por imágenes fatuas que no llega a distinguir si pertenecen a la realidad o la ficción. Podríamos decir que Eva vive experimentando para responder a la pregunta básica de por qué la existencia; como lo hace Cristina a nivel estructural a lo largo de todo el libro. Creo que búsqueda es un adjetivo que se ajustaría a esta obra y que también nos acerca a la autora de «Felicidad».

«Playing Mansfield», de Cristina Consuegra —Colección Monosabio—

Mujer, niña, útero ciego


A medida que avanzamos en la lectura la ficción se vuelve más parecida a la realidad (a nuestra realidad) y parece confundirse en ella; Consuegra se apropia de los recuerdos para construir nuevos espacios en los que darle presencia a esta locura de vida, para describir esa civilización que detestaba Mansfield.

Y, al igual que aumenta nuestra ira cuanto más sabemos de esta sociedad, a medida que nos acercamos al final del libro, mayor es la tensió. Y aparece, ineludiblemente, la escritura como espacio donde decir y en el que sentirse a salvo. Porque la escritura es ese cuarto propio donde la realidad desaparece para dar lugar a un universo más inquietante y abrasador pero más posible de asir. Sobre el arte de escribir reflexiona Cristina a la vez que continúa jugando, creando imágenes y tejiendo un libro en el que el misterio es el principal protagonista.

Hay un elemento que no quiero dejar afuera porque me ha gustado especialmente: el espejo como espacio donde huir de nuestros propios límites. En un espejo podemos vernos reflejados pero ¿qué sabemos si lo que vemos es lo que existe? ¿cómo saber si no dibujamos nuestra imagen al observarnos? Nos enfocamos en lo que no nos desagrada, en lo que no nos avergüenza de nosotros mismos y seguimos mirándonos en una vida llena de espejos para superar expectativas que no hemos escogido, para acercarnos a la sangre, para rendirle homenaje a ella. ¡Nada es lo que parece!, dice Cristina, mientras agobia a esa mujer que no sabe si está de este lado o del otro del espejo.

Dije que no iban a encontrar a Mansfield, me equivoqué. Es inevitable no verla y quizás porque ambas construyen desde un lugar fronterizo, a ambas les interesa el silencio como espacio para decir en lo no dicho y las dos son capaces de aprovecharse de los colores del lenguaje para pintar cuadros detallados llenos de sombras y de misterio. ¡Qué goce le habría dado a Katherine encontrarse con este homenaje!

«Playing Mansfield», de Cristina Consuegra —Colección Monosabio—


Playing Mansfield

Cristina Consuegra Abal

Ayuntamiento de Málaga

ISBN: 9788492633586


Comentarios1

  • Rapsodico

    Qué buena pinta tiene "Playing Mansfield". Muy buena reseña, Tes. Felicidades a Cristina.

    • Tes Nehuén

      ¡Muchas gracias, Rapsódico! (por tu comentario y por tus lindas palabras). Ojalá que te guste tanto como a mí. Un abrazo inmenso. 🙂



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