Recién nacidas

Entonces ocurre que la vida transcurre y las cosas no están bien. No nos sentimos como se sienten muchas mujeres a quienes admiramos, quizás, secretamente. Hubiéramos deseado exhalar un aire de paz, pero nuestra condición de personas inquietas, nerviosas y apresuradas, no nos permite esa libertad, esa ejecución gloriosa de los pulmones. En el fondo, somos prisioneras de nosotras mismas. Claro que todo ser humano vive en prisión, ...

El bien mayor

 

La salud es el bien mayor. Cuando estamos enfermos, la vida misma tiene no sé qué de insania. Los árboles que antes se nos presentaban vistosos, moviendo sus grandes hojas como aspas, caen en un silbido lamentoso que nos va estrujando el alma. No gastamos bromas a los demás como cuando respirábamos bien, dábamos pasos seguros y estábamos ...

Escribir en el límite

 

Reinaldo Arenas, escritor cubano disidente, debía escribir en la más absoluta clandestinidad. Su espíritu y su cuerpo estaban ya minados por un sentimiento no solamente de desarraigo (tuvo que mandarse a vivir a Nueva York), sino de dolor que trepaba por sus vértebras. Su aspiración era que sus cartas, el relato descarnado de su vida, que eran enviadas ...

Los monstruos de Cortázar

 

Bestiario, de Julio Cortázar, es para mí, la obra maestra del escritor argentino. En el cuento "Carta a una señorita en París" se va descubriendo que el lado extraño de la vida tiene muchos modos de acercarse al protagonista sin que por eso se alteren las particularidades del trabajo, el orden de los días, los días que ...

Un personaje

En el Paraguay, preciso es decirlo, son contadas, contadísimas las personas que sobresalen de entre el montón de las gentes y lucen con luz propia, mediante la fogosidad, la curiosidad de su talento, y esa férrea voluntad de dirigirse con fidelidad y determinación hacia la meta trazada. Me quiero referir, por lo menos brevemente, a Juan E. Aguiar, quien hace poco estuvo en la redacción del diario charlando conmigo. Me comentó, entusiasmo ...

El trabajo y la salud

Todos tenemos derecho a trabajar. Por el trabajo nos reconocerán. Sabrán los demás de nuestra habilidad y de nuestro talento para tal o cual arte. El trabajo nos dignifica diariamente y aporta a nuestras arcas el dinero para comprar el pan de la mesa familiar y sostener algunos pequeños lujos que forman nuestra rutina. El ser humano se pierde de sí mismo en el ocio. Sin hacer lo que la naturaleza ...