3 novelas clásicas para este verano

Si no sabes qué leer estas vacaciones, puede interesarte alguna de estas tres novelas clásicas escritas por mujeres.


 

Vacaciones, añorado instante en que nos sentamos a leer como si la vida fuera este instante. Pensando en este delicioso vacío dulce en medio de la ajetreada vida te traigo tres novelas imprescindibles para disfrutar del verano, tres clásicos cuya lectura no falla en disfrute y crecimiento intelectual. Reivindicamos a aquellas autoras conocidas y también a las que han sido menos aclamadas por la crítica. ¡No dejes de leerlas!
 
 
 

«Sensatez y sentimientos» de Jane Austen

En la obra de Jane Austen encontramos desde una conciencia crítica del mundo hasta una inalterable manera de mirar la experiencia vital. Además fue una escritura con un registro amplio que supo cultivar una narrativa colorida donde drama, humor y misterio se dieran la mano. Si bien la obra de Austen es muy amplia he escogido esta novela porque fue la primera, le tengo un especial cariño, y fue la responsable de que Austen consiguiera crecer en popularidad y en el oficio.

Sensatez y sentimientos es sobre todo una novela donde se plantea la diferencia de clase y la débil condición que eso supone tanto para juzgar a alguien como para estar tranquilos en torno a la forma en la que los demás nos verán: la vida da muchas vueltas y nunca se sabe cuándo nos puede tocar el baquetazo.

Una de las cosas mejor logradas de esta novela no es la trama. En lo personal, creo que Austen tiene otras novelas mucho mejor logradas en este aspecto; de hecho me gusta más cuando juega a mezclar un poco de misterio gótico en su narrativa. No, lo que más me gusta de Sensatez y sentimientos es la forma en la que describe a los personajes. Austen se toma el tiempo de conocerlos, de comprenderlos y quererlos y luego nos cuenta cómo son. Y cuando lo hace, es imposible no entenderlos y no amarlos. De esta novela, por tanto, hay mucho que aprender y disfrutar; por lo que puede ser una maravillosa lectura para este verano.

«Íntimas» de Adela Zamudio

Si bien esta historia se construye partiendo del género epistolar, pasa perfectamente como una novela, porque es ficción pura. El registro de la carta le permite a Adela llegar a lo hondo de las emociones de los personajes y establecer entre ellos un diálogo inolvidable. No es precisamente un diálogo directo. Una pregunta, otra responde, sino una comunicación sin respuesta. Una primera parte donde una pregunta, una segunda parte donde otra pregunta. Es decir, la historia siempre va narrada desde un punto de vista y aunque cambia entre una y otra, no llega a concluirse nada. Y este es uno de los grandes aciertos de la obra.

Cabe mencionar que Íntimas es una de las primeras novelas feministas latinoamericana; la primera, escrita en Bolivia. Una novela que critica las convenciones sociales y que se postula a favor de la libertad sexual. Sin lugar a dudas una de esas lecturas inolvidables, que nos acompañarán el resto de nuestra vida. Si no la has leído, este verano puede ser una ocasión perfecta para hacerlo.

«La amortajada» de María Luisa Bombal

La amortajada comienza con una epifanía: las mujeres somos libres y tenemos un cuerpo que nos pertenece. Ese primer capítulo monumental nos posiciona frente a una obra transformadora. Bombal trabaja con la muerte como instante de descubrimientos; sin embargo, se pregunta por qué a los humanos nos cuesta tanto aprender y crecer. Se trata de una novela tétrica cuyo personaje principal es una mujer que acaba de morir a causa de un infarto. La historia transcurre durante el velatorio. Ana María, este personaje, todavía permanece cerca del cuerpo y observa a los que han ido a despedirse. Avanza así sobre la narración, apoyándose en los personajes y recordando momentos con cada uno de ellos.

La amortajada de María Luisa Bombal también es una novela feminista pionera. En este caso tenemos para muchos sin duda la primera novela donde se describe el acto sexual desde el punto de vista de una mujer. De alguna manera amplió la forma en la que la literatura nos veía y nos observaba en los momentos de intimidad. Si hasta el momento siempre habíamos sido descritas desde la perspectiva heteropatriarcal, a partir de libros como éste nuestra voz, nuestra experiencia y nuestro juicio comenzó a ser protagonista. Sin lugar a dudas es una novela que nadie debería dejar de leer.

Se cuenta que Bombal le contó a Borges, de quien era amiga, la trama de la historia que quería escribir; él intentó desanimarla diciéndole que era imposible que con tal argumento quedara algo sólido que había dificultades discursivas y morales difíciles de superar. Al terminarlo, Bombal se lo envió y el afamado cuentista tuvo que reconocer que se había equivocado con ella. Llego a decir de este libro que se trataba de una obra que América no olvidaría jamás. Sobre la obra de Bombal habría que escribir mucho, puesto que la literatura no ha sido del todo justa con ella. Es posible que regrese a ella pronto para revisar su exquisito trabajo, como parte de esta recuperación de la memoria feminista de nuestras lenguas que son una y son tantas también.

Comentarios1

  • Joseponce1978

    Yo la conozco como sentido y sensibilidad. Aunque creo que también podría traducirse como sensatez y sentimientos. Al fin y al cabo viene a ser lo mismo. Gran novela.



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