Las primeras palabras de una historia

Escribí hace unas semanas sobre «La historia comienza» de Amos Oz, un libro en el que el escritor israelí desmenuza los comienzos más significativos de la literatura e intenta expresarnos sus pareceres en torno a ellos. Sin duda, dar con las palabras iniciales de una obra puede resultar una ardua tarea, quizá una de las más difíciles en el mundo de la escritura. La lectura de este libro y mis propias obsesiones me han llevado a pensar en un artículo en torno a las decisiones que deben tomarse al comenzar una historia. Aquí va.

Comienzos que no siempre son recomendables

Al igual que nos ocurre en la mayoría de las actividades de nuestra vida, las primeras palabras de una historia son fundamentales. Tienen que ser contundentes y animar al lector a continuar embarcado en esa aventura que le estamos proponiendo. ¿Existe, sin embargo, una única forma de comenzar una historia? Sin duda, no. Para cada historia pueden caber distintas palabras que detonen su cuerpo-trama.

Y encontrar la forma adecuada para comenzar una historia resulta una tarea difícil pero no imposible. Sin duda tener unas pautas para conseguir dar con ellas puede sernos de mucha ayuda. Por esa razón he buscado algunas ideas que suelo tener en cuenta cuando me pongo a trabajar en una historia, basándome en consejos que me han dado, en textos que he leído o en apuntes que he tomado de los comienzos que me han marcado.

Antes de comenzar debemos tener presente que si bien algunos comienzos se presentan muy luminosos e interesantes, han sido tan usados que se hallan tan trillados que terminan siendo aburridos o poco convenientes. La alarma de un despertador, un tiroteo, una canción sonando en la radio o un programa de televisión, son algunos de los métodos infalibles para comenzar una narración. Pero de tan usados, ya no resultan interesantes, y posiblemente no ofrezcan lo que necesitamos para desarrollar nuestro trabajo.

Descripciones y estructuras pomposas

Sin duda te habrás topado muchas veces con textos que comienzan con larguísimas descripciones de paisajes, escenarios o personajes que nada aportan al hilo de la historia. Esta no parece una buena forma de poner el punto inicial a un relato puesto que obliga a los lectores a prestar mucha atención desde la primera palabra y puede resultar muy denso o agobiante.

En el caso de las historias de fantasías en las que se crea mundo uno de los errores más frecuentes es comenzar con descripciones exhaustivas en torno al espacio, al comportamiento de las criaturas, a la orografía. Aquí se plantea un conflicto interesante en este tipo de creaciones: ¿qué es lo que se puede-debe contar? Si entendemos qué cosas no podemos dejar de mencionar y quitamos todos aquellos detalles cansinos que no aportan a la historia, sin duda podremos dar con unas primeras palabras adecuadas y certeras.

Asimismo, evitar ciertas estructuras demasiado pomposas puede ser un buen punto de partida. Conseguir la cercanía con el lector y evitar los luminosos los fascinantes y los indiscutibles, sin duda estaremos más cerca de nuestro objetivo.

Establecer un estrecho vínculo con el lector

Otra cosa sumamente común en los escritores noveles es dirigirse directamente al lector, invitándolo a formar parte de la historia o intentando incluirlo en la trama. Si bien este puede ser un recurso que pueda dar de sí, hay que saber utilizarlo. Porque mal usado puede generar una especie de efecto contraproducente; porque al hablarle al lector puedes hacer que se desvincule con los personajes y no consiga empatizar con ellos.

La mejor forma de aprender a encontrar el punto de partida de las historias es aprendiendo de los mejores. Leer a esos autores que nos fascinan e intentar escudriñar en torno a la forma en la que han sabido construir esos comienzos que nos han marcado puede ser un interesante punto de partida.

Si te ha gustado este artículo, te invito a mantenerte atento porque prontito publicaré una segunda parte con algunos comienzos que considero magistrales; y que en lo personal me han ayudado mucho a encontrar tips o atajos para saber dar vida a esas historias que rondan mi cabeza. Mientras tanto, ¡eso sí! a leer mucho y buscar tu propio camino, que esa es la mejor alternativa para dar con un buen comienzo.

Comentarios2

  • cangaceiro

    estoy de acuerdo con eso. tuve veinte años para tratar de dilucidar el comienzo de una historia que me perseguía a diario. y de repente, así no más , se dio el inicio de un cuento que se trasformo en 14 cuartillas. después de eso, ya no tuve mas esa imagen en mi cabeza y pude dormir tranquilo.

  • Rapsodico

    Estaré muy atento a ese nuevo artículo que tienes en mente y seguiré el consejo de estudiar los inicios de los autores que admiro. Estoy en un momento de desarrollo de novela que estas ayudas podrían serme muy útiles. Gracias y un abrazo, Tes.



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