La poesía en la educación

La poesía en la educación
La poesía en la infancia es fundamental para crear un mundo más tolerante, decíamos en un artículo publicado recientemente.

Hoy continuando con el tema profundizaremos en torno a lo que la poesía ofrece en la educación. Debemos saber que es nuestra responsabilidad ofrecer a los niños un horizonte donde jugar y divertirse mientras aprenden. Y la poesía puede ser un mundo maravilloso si se la muestra como es debido.

La poesía en la infancia

La poesía en la infancia es fundamental para potenciar las habilidades naturales de la memoria, la comunicación y la comprensión del entorno. Un niño que lee será un adulto capaz de expresar con más claridad lo que piensa, de recordar lo que haya leído y de comprender el mundo desde su propio punto de vista, observando todo con una mirada escrutadora.

Muchas veces los niños que se crían entre personas mayores tienden a utilizar un vocabulario más complejo que sus pares; esto suele sorprendernos y, en cierta medida, causarnos cierto asombro. No obstante, creo que es un signo claro de que no estamos dándole a los peques lo que realmente necesitan para desarrollarse íntegramente.

Los niños pueden conseguir mucho más de lo que se espera y se busca en ellos. Si los incentiváramos a jugar con el lenguaje y potenciáramos sus aptitudes comunicativas, sin lugar a dudas estaríamos ayudándolos enormemente. Y en ese punto entra la poesía, con sus ineludibles aportes para el entendimiento del lenguaje y para el desarrollo de las emociones.

La poesía en la educación

Qué ofrece la poesía para la educación infantil

La función de la poesía en la infancia debe ir mucho más allá de la simple memorización o recitación de pequeñas frases. Debemos llevar las palabras a los niños; ayudarles a amasarlas, a comprender su profundidad y, sobre todo, debemos darles la libertad de hacer con ellas lo que deseen. Ese es el único modo de crear personas críticas, capaces de hacer de las letras una inspiración y un refugio.

La poesía debe ser una extensión de las capacidades comunicativas del niño; esto significa que éstos deben hacer suyas las palabras y aprender a utilizarlas con diferentes objetivos. Acercar a las aulas la poesía es la forma de sembrar en los niños la inquietud creativa que los llevará a convertirse en inquietos lectores y quizás, en apasionados escritores.

Además de los versos tradicionales que suelen aprenderse en la escuela, sería interesante poner al alcance de los niños una poesía más intensa y donde el lenguaje sea accesible sin ser simplista: para ello nada mejor que valerse de haikus que versen sobre aquellos temas más apropiados a la edad: la naturaleza, la amistad, la vida. Debido a la brevedad de estos textos es sencillo realizar exploraciones a través de su sintaxis para acercarse al significado profundo de las palabras y establecer relaciones entre los diversos lenguajes utilizados en la creación.

La poesía en la educación

Preparación docente para jugar con las palabras

En los primeros años es muy común que se utilice la poesía en el aprendizaje; no obstante, igual de común es que en los años siguientes se la abandone, como si ya no fuera útil o necesaria. Y así, los niños pasan varios años desvinculados con este lenguaje imprescindible.

En muchos casos, cuando vuelven a acercarse a él, parece demasiado tarde: les resulta ajeno, complicado y ñoño. Y es que el uso que se le da a la poesía suele ser ese: el de aprender varios «versitos» y quedarse con una rima barata; y no somos capaces de darnos cuenta de que ella es mucho más lo que tiene para ofrecernos en todas las edades.

El problema de que se dé este rotundo alejamiento con las nobles letras está vinculado con que muy pocos docentes se encuentran atrapados por la lectura y menos aún por la poesía. Por eso, el primer paso a dar es incentivar a los docentes a acercarse a las letras de una forma renovada; como si se tratara de una ventana por la que se puede apreciar mejor lo que hay en el campo.

Cabe mencionar que la poesía es uno de los mejores recursos para recordar, para enlazar las palabras a nuestra memoria. Si viendo un vaso roto podemos valernos de la poesía para expresarlo, es posible que ese instante se quede grabado a fuego en nuestra memoria. Intuyo que en parte, beber de la poesía es aprender a recordar de otra forma, de una en la que no podamos olvidarnos jamás de las experiencias. Porque la poesía te marca con fuego.

La poesía en la educación

He encabezado este artículo con una frase de Sylvia Puentes de Oyenard extraída de un texto sobre la poesía en la educación que me ha parecido fabuloso y les recomiendo muchísimo. Quiero terminarlo volviendo a ella.

Según Sylvia cada poema es un camino que sirve para viajar desde la madurez a la infancia, a los recuerdos. A lo largo de ese sendero se ponen a nuestra disposición elementos llenos de significación y que, a través de la lectura y la contemplación, podemos decodificarlos para ir al encuentro directo con nuestras experiencias y alcanzar cierta lucidez. Y termino con esta frase contundente:

La poesía en la educación

Comentarios2

  • Pedro Estrada Vega

    ¡Muy bello artículo amig@s! En la infancia educada están todas nuestras esperanzas depositadas para alcanzar un mundo mejor algún día, si antes no regresamos a la era de las cavernas... Es gratificante leer cómo nuestra autora rescata para la educación el valor formativo de la poesía para las nuevas generaciones a partir de las primeras letras de la infancia, un modesto aiku para ella (5/7/5):
    VERSO INFANTIL
    PENETRA EL CORAZÓN
    VIAJA EN EL MAR

  • Rapsodico

    Por mi profesión y la pasión por la literatura, en especial la poesía, este artículo me parece de suma importancia para los docentes.
    En él, quedan expuestas las razones didácticas y la importancia de trabajar con los peques el mundo de la poesía.
    Me ha encantado. Felicidades, Tes.



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