La poesía de Marcel Proust

De Marcel Proust conocemos mucho, creemos que casi todo lo que ha escrito, sin embargo de sus creaciones líricas poquísimo ha llegado a nuestras manos.

Recién hoy, noventa años después de su muerte, se publica un libro en castellano con su poesía completa, que recibirá originalmente este título. El autor de «En busca del tiempo perdido» volverá a nuestras librerías como la primera vez, como siempre, deseado, anhelado y profundo.

Poesía Completa de Proust

«Poesía completa» de Marcel Proust contiene un centenar de poemas del autor francés, muchos de los cuales jamás han sido publicados en español. Se trata de un libro cargado de melancolía, cosa que no llama la atención tratándose de este autor que nos ha cautivado con sus obras narrativas, donde la tristeza y los colores mustios impregnan cada página.

Proust no parecía escribir porque así se sintiera más inteligente, más bien lo hacía porque sentía tal atracción por las letras que le era imposible no acercarse a la creación literaria; sin embargo, no le daba tanta importancia a la inteligencia. De hecho, cierta vez expresó:

Esta obra viene a su vez con algunos dibujos hechos por el autor y fotografías a través de los cuales podemos acercarnos todavía más a Marcel, un autor que como dice Santerbás, su traductor, es delicado y leal.

La poesía y la narrativa

Pese a lo que expresa Santerbás de que Proust no sólo no era poeta sino que era consciente de ello, debo decir que disiento claramente. Basta tomar cualquiera de sus obras para descubrir en él a un poeta, porque no escribe igual un simple narrador que un lírico, este último presenta la historia de una forma diferente, no necesariamente más detallista o colorida, pero sí más amplia.

Generalmente los poetas tienen una concepción más artística de la literatura y se desviven por ella. No quiero decir con esto que no existan poetas metódicos, con horarios para escribir y un cierto orden en sus vidas, pero viven la poesía con una libertad que la narrativa no les permite.

Y aquellos que también son narradores, transportan estas características de la poesía a la prosa y pueden permitirse un grado de libertad que otros narradores no pueden.

En fin, decía que al acercarse a Proust no podemos obviar que tiene alma de poeta pues toda su prosa se encuentra regada de poesía. Pese a ello, Marcel no publicó sus poemas, a excepción de algunos versos que incluyó en algunas de sus novelas; el resto quedó archivado y recién cuando el escritor falleció fueron publicadas.

Según lo expresa Santerbás:

A diferencia de otros poetas, Proust no mantuvo una línea clara, sino que más bien su poesía es algo amorfa y dispersa. Mientras que en sus versos postrimeros se nota una ferviente vocación poética como hilo que conduce las palabras, posteriormente se pueden ver textos de diversa índole, moviéndose a través de diferentes corrientes y mostrando una clara admiración por la poesía de Verlaine y Baudelaire.

Puede que no podamos considerarlo un gran poeta y sí un distinguido e inalcanzable prosista; sin embargo esto no lo deja fuera de la poesía, porque la poesía es para todo aquel que la ame, que desee acercarse a ella, apasionarse con sus colores y expresiones y, como indudablemente Marcel así lo sentía, creo que es interesante también acercarse a esta faceta del autor.

La intimidad de su poesía

Haber sido un fiel seguidor y apasionado de la obra proustiana no habría sido suficiente para conocer las poesías que en él aparecen, puesto que la gran mayoría son inéditas en nuestro idioma. Las mismas fueron encontradas, entre la inmensa colección epistolar del escritor y si bien no podrían considerarse una obra maestra ineludible, pueden colaborar muchísimo con nuestros conocimientos sobre Marcel Proust.

Mientras que en la narrativa se valió de personas reales para crear personajes creíbles que más tarde se convirtieron en importantes referentes de su obra; en la poesía se vale de las personas reales para escribir directamente sobre ellas. Así uno de sus personajes más destacado fue el músico Reynaldo Hahn, una figura sumamente importante en su vida ya que fue el gran amor de su vida.

En la poesía, el autor manifiesta su inmensa admiración hacia el artista y permite que tengamos breves datos de esa relación que comenzó con una pasión desaforada, que transmutó en profundos celos, para más tarde quedar como una profunda y sólida amistad que duró hasta el día de su muerte. Muchos de los poemas van dedicados a Hahn y, aunque también hay otros escritos a diversas mujeres, ninguno tiene la fuerza y la magia y llega a un nivel de intimidad tan profundo.

Para terminar les dejo un pequeño fragmento de una de sus poesías titulada simplemente «A Reynaldo Hahn»:

Cabe realizar dos aclaraciones.:

1) Basset es una raza de perros y Reynaldo Hahn vivía con un individuo de esa raza que se llamaba Zadig;

2) En la versión original en vez de terminar con el término adieu, se lee asdieu.

Comentarios1

  • Edna Diaz

    Me encantó el artículo. Es una maravilla ller sobre este autor tan talentoso.



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