Invasión de términos anglosajones (mobbing, bullying, grooming)

Invasión de términos anglosajones (mobbing, bullying, grooming)

La tecnología nos comunica. Internet nos permite viajar en cuestión de segundos de un punto a cualquier otro del globo y comunicarnos en diversas lenguas. Y una de las cosas que permite esta ubicuidad es la fusión de diferentes idiomas en el lenguaje cibernético de todo.

El lenguaje que utilizamos a través de Internet y las redes sociales modifica considerablemente nuestra propia forma de comunicarnos en nuestro entorno. Tal es así que nos acostumbramos de una forma presurosa a nuevas palabras y expresiones de origen extranjero; esto ocurre sobre todo con términos provenientes del inglés.

Es mejor decir acoso laboral que mobbing

Entre las palabras que se han puesto más de moda en los últimos tiempos se encuentra “mobbing”, un término que es sinónimo de “acoso laboral”. Se refiere a la acción que realiza un individuo hostigando a otro en su entorno laboral con el fin de bloquearlo o anularlo en sus tareas a desempeñar.

Este acoso puede ser a través de violencia física, moral o psicológica. Y provoca que la víctima se vea acorralada y comience a tropezar y a sentirse cada vez más angustiada.

Este tipo de acciones puede provocar niveles de estrés que podrían poner en peligro la vida del individuo acosado, si no fuera capaz de reaccionar a tiempo, buscando una solución a dicho problema.

Es importante mencionar que el acoso laboral puede darse ya sea entre personas que ocupan el mismo puesto en orden de jerarquía, o que se encuentren en diferentes escalones en dicha pirámide jerárquica.

Es evidente que se trata de un problema terrible al que deben enfrentarse cada día muchísimas personas alrededor de todo el globo; por eso creo que es necesario que estemos al corriente de qué implica y encontremos formas de reaccionar ante estos acosos.

Una buena forma de comenzar es, sin duda, aprender a decir las cosas por su verdadero nombre. Me pregunto si es necesario utilizar un término que ni siquiera sabemos pronunciar con exactitud y de la que la mayoría de nosotros desconoce su origen etimológico, teniendo una expresión tan sencilla y clara como es “acoso laboral”…

Invasión de términos anglosajones (mobbing, bullying, grooming)

¿Qué es el bullying? ¡Mejor digamos acoso escolar!

Pero el acoso laboral no es el único concepto que ha sufrido a causa de las modas, que cada vez reducen más nuestro lenguaje, llevándonos a decir palabras que no tenemos ni idea de qué significan. Al trato abusivo de unos niños contra otros en la escuela siempre se le llamó acoso escolar; sin embargo, en los últimos años pasó a denominarse “bullying”, como es en inglés.

Existe el acoso escolar cuando un individuo superior en fuerza o espíritu a otro, comienza a acorralarlo y a acosarlo delante de sus compañeros, humillándolo y degradándolo por alguna de sus debilidades. Esta intimidación puede ser verbal o física y en muchos casos el acosador puede conseguir que la victima haga algo contra su voluntad.

En Estados Unidos es un tema sumamente preocupante y es normal que en muchos programas de este país aparezca el término “bullying” con frecuencia: allí, muchos niños se han suicidado por no poder superar la presión o porque los acosadores han conseguido convencerlos de que es la única alternativa para resolver sus problemas.

En los países de habla hispana también existe esta problemática y es preocupante porque marca profundamente la psicología de las personas que lo sufren. No obstante, no es correcto que en nuestros países hablemos de este problema como “el bullying”, lo ideal sería continuar llamándolo “acoso escolar” que no pierde fuerza ni es anticuado.

Al asumir el término anglosajón estamos no solo empobreciendo nuestro lenguaje sino también mal usando otro idioma; en definitiva, que no hablemos ni uno ni otro idioma sino una malformación surgida de la mala comprensión de ambos. ¿Soy solo yo o es un tema absolutamente preocupante y patético?

Buscando en la red he encontrado que muchos medios periodístico no parecen compartir mi opinión; observen los siguientes titulares.

Primera condena de cárcel por ‘mobbing’ a un empresario en España” (“20 Minutos“).

De cada 100 niños que sufren bullying en el país, 40 piensan en el suicidio; el acoso es cada vez más agresivo” (“Sinembargo.mx“).

Invasión de términos anglosajones (mobbing, bullying, grooming)

El acoso sexual a menores en la red: ciberacoso, mejor que grooming

Otro concepto introducido en los últimos años es el de “grooming”, el cual se utiliza para referirse al delito que comete un adulto al seducir a un menor a través de Internet para llevar a cabo actos sexuales. Si bien en inglés esta palabra tiene un sentido coherente con su etimología, en español deberíamos escoger otras, tales como ciberacoso o ciberhostigamiento.

Lamentablemente en el Código Penal se recoge la palabra de origen anglosajón. De este modo, se conoce como “ley del grooming” aquella que protege a los menores del acoso de los adultos y en la que se recogen las medidas legales que deberán tomarse en caso de que un adulto sea imputado de acosar a un menor con fines sexuales.

Volvemos a lo que decíamos antes: teniendo palabras como ciberacoso o ciberhostigamiento o incluso acoso sexual a menores por Internet, por qué aferrarse a un concepto extraído de otro idioma y deformado para que se amalgame con nuestro propio vocabulario?

Existen muchos otros conceptos provenientes de otras lenguas que han sido adaptados para nuestro uso en un lenguaje pobre y contaminado. Aprender a cuestionarnos cada cosa que decimos y por qué y el origen de cada una de las palabras que utilizamos es la mejor forma de conseguir un lenguaje depurado, coherente y útil.

 

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