“Insolación” de Carmen Laforet

Hoy se cumplen los 96 años del nacimiento de Carmen Laforet, una de las escritoras españolas más interesantes de su generación. Nacida en Barcelona, el 6 de septiembre de 1921, es la creadora de obras ineludibles de la literatura hispanoamericana. Su novela más conocida “Nada” es sin duda una de las joyas de la literatura en lengua castellana. No obstante, su trabajo incluye muchas otras obras, más de una veintena de títulos interesantes.

Dedico hoy el ciclo del desván de los libros perdidos a una de sus novelas más valientes, “Insolación”. No dejen de leerla, por favor.

El abandono como punto de partida

Con un comienzo así de contundente comienza “La insolación”, que al igual que el resto de las obras de Laforet cuenta con unas descripciones monumentales y coloridas, donde las sensaciones se plantan y perviven en nosotros de una forma inolvidable.

En “Insolación” acompañamos a Martín en un viaje que será su paso del mundo infantil al adulto. Reconocemos en él a un niño aburrido de la vida, con pantalones cortos pero una mirada adulta. Un niño abandónico, que ha vivido desde pequeño con sus abuelos, y que de pronto tiene que enfrentarse a la madurez. La figura del padre, que regresa para llevarlo con él de vacaciones; un ser lejano al que le une un extraño lazo y por el que siente también un rencor que ni siquiera él puede reconocer como propio.

Una de las cosas extraordinarias de esta novela es la forma en la que Laforet consigue mostrarnos el universo emocional de Martín, quien pese a ser un chico absolutamente sensible llega a la adolescencia con muchísimas carencias y una gran inseguridad, lo que le lleva a comportarse en ocasiones como un ser rudo e indiferente a la realidad. A lo largo de la historia presenciamos su caída, de la infancia a la madurez, sintiéndose absolutamente despreciado por su propio padre, a quien intenta agradar sin conseguirlo.

Su padre, que ha quedado viudo, ha vuelto a casarse y deja al niño durante el invierno en casa de los abuelos para que pueda estudiar, mientras él pasa los días en un pueblo en compañía de su nueva esposa. Cuando se reencuentran, son dos extraños, que deben reconocerse desde el principio. Es en esos veranos que Martín descubre que no es el único huérfano: al entablar amistad con Carlos y Anita Corsi, dos jóvenes que viven con una niñera y hacen lo que les da la gana. De mano de estos amigos Martín descubrirá el sabor de la libertad y experimentará cosas fascinantes que le llevarán a sentir un buen sabor de boca en medio de la vida anodina que lleva.

La trilogía incompleta de Carmen Laforet

El título del libro hace referencia no sólo a la realidad figurada que provoca la exposición a la intensa luz sino también al golpe de calor que sufrió Martín y que lo llevó a despertar del sueño y a enfrentarse a su realidad. Toda la obra se encuentra atravesada por el sol, por el calor, que genera cambios de humor constantes en el protagonista y que va vertebrando el hilo de los acontecimientos.

En Carmen Laforet todo es sensación. Imágenes. Colores. Aromas. El escenario se va construyendo a cada paso con estos elementos y nos permite ubicarnos en esa realidad. Es gracias al buen uso de estos elementos que Carmen consigue crear una atmósfera que se encuentra a medio camino entre realidad y fantasía, se alimenta de símbolos y arquetipos oníricos y nos permite abismar el interior de Martín y acompañarlo en esa transición entre adolescencia y madurez.

Al terminar “La insolación” es imposible no leer “Al volver la esquina”, una continuación extraordinaria de esta novela en la que Laforet crea un universo difuso entre vigilia y sueño y nos conduce a través de tenebrosos pasillos para mostrarnos lo que la literatura debe ser. En realidad, Carmen tenía pendiente una trilogía, sin embargo, la última entrega nunca vio la luz. No obstante, y aunque la historia nos quede incompleta, creo que vale la pena hacer esta doble lectura. En estas dos novelas nos encontramos con una Laforet muy diferente a la autora de “Nada”, mucho más madura y rigurosa, en el sentido literario de la palabra.

Hoy es el cumpleaños de Carmen y es una autora que no podía faltar en nuestro desván de los libros perdidos.

 



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