Influencia del folklore y la poesía juanramoniana en María Elena Walsh


 
«Postal detenida» es uno de los poemas más bellos de María Elena Walsh. El encuentro con el poeta al que admiraba, Juan Ramón Jiménez, le dejó un poso de enseñanzas pero también una congoja; los seres exigentes dejan en nosotros esa sensación de insuficiencia. Escribo sobre esa extraña pero fundamental relación en la poesía de Walsh. Me apoyo para eso en un texto fabuloso de Fernando Copello publicado en Cuadernos Lírico.
 

Influencias de ida y vuelta

Entre los puntos que analiza Copello me he quedado pensando en uno que me interpele especialmente; tiene que ver con lo folklórico dentro de la poética de Walsh. Pienso que pocos argentinos han vivido de cerca la música del país y la han llevado a su poesía como ha sabido hacerlo Walsh. Es posible que conocer a Juan Ramón le haya servido para descubrir que era posible crear una propia poética partiendo de elementos identitarios populares pero sin quedarse ceñida a las formas de una poesía clásica. Walsh toma los colores, incluso algún tono, del folklore del país y construye imágenes nuevas, revolucionarias, que trascienden el territorio de la música y crean lazos entre música y literatura.

La mirada de Walsh es amplia, no se restringe al folklore argentino, sino que construye una poética que parte del folklore latinoamericano de varios países y deviene una poesía con identidad propia. Y junto al folklore, la autora nacida en Ramos Mejía, toma elementos de la naturaleza. Los animales, por ejemplo, atraviesan toda su obra y le sirven para explicar sus ideas, para dar vida a imágenes contundentes que son ya parte del saber popular, de la identidad argentina. En sus poemas encontramos muchas alegorías a la vida animal como un referente a tener en cuenta. Si pensamos en «La vaca estudiosa», tenemos a un animal que usa la vida para aprender y disfrutar de su libertad y a un grupo de humanos desaprovechando el momento de aprendizaje. El buen uso de los recursos frente a la ignorancia reproducida en el sistema son los elementos más destacados de este poema.

Es cierto que en Walsh hay mucho de fábula. Es decir, los animales aparecen para demostrar una postura humana, para crear una referencia hacia lo humano, pero parece querer ir más allá, y consigue que empaticemos con la animalidad de los demás individuos que conviven en nuestro entorno. En ese sentido es interesante la relación que establece Copello entre Walsh y Juan Ramón Jiménez. Y parte del sin sentido de esta canción tan popular del folklore infantil argentino para enlazarlo con el capítulo «La miga» del Platero de Juan Ramón Jiménez, en el que el mogueriano hace una reflexión crítica sobre el sistema educativo y termina diciendo, de alguna forma, que mejor se aprende en la vida que lo que pueden (y quieren) enseñarnos en el sistema educativo.

Entre Juan Ramón Jiménez y María Elena Walsh

Es posible que esta relación de Copello sea certera; las cosas que llamaron la atención de Walsh al leer al escritor de Moguer le impusieron una mirada necesaria sobre su propio mundo; no obstante, ella va un poco más allá, llevando el sin sentido hasta su límite más alto, demostrando la ridiculez del sistema educativo. Así, aunque Copello sostiene que «La vaca estudiosa» podría considerarse una reescritura de este capítulo de JRJ, me parece que el punto de partida de ambas imágenes-composiciones es bien diferente. En el poeta de Moguer hay un intento de demostrar lo que falla en ese sistema, como si fuese el propio sistema el que está mal; en María Elena Walsh hay un intento de analizar lo perdido, esa naturaleza que hemos tirado a la basura para convertirnos en robots al servicio del sistema.

Asimismo, y esto también lo señala Copello, mientras Juan Ramón se enfoca en un ambiente rural, Walsh prefiere situarse en una zona periférica: los suburbios de una Buenos Aires en crisis. No obstante, también se decantará por un lenguaje coloquial y tratará de hacer de ese lenguaje la identidad del libro. Además, ella consiguió hacer del género infantil un espacio de reflexión profunda, y no que Juan Ramón no, pero en ella se ve una intención mucho más marcada. Así como en su poemario «Hecho a mano» incorporó una visión política de la vida y el cuestionamiento de los márgenes del sistema haciendo buen uso de recursos retóricos, en su literatura infantil el humor y el sin sentido le servirán para iluminar a los niños en una reflexión profunda de la vida, alejada de las imposiciones sociales y culturales.

Sin duda, Juan Ramón Jiménez fue uno de los autores de su generación que más filtró de otras culturas. En su poesía hay una clara influencia de la poesía latinoamericana y podríamos decir que fue uno de los primeros en hacerlo: en crear ese intercambio intercultural y tomar elementos de otras culturas para apropiárselos y reconvertirlos, repensarlos en su propia poesía que respondía a una visión de su tierra, de su gente, de su infancia. Esto enriqueció no sólo la poesía de España sino que sirvió de referente para la poesía argentina y latinoamericana en general.

Su acercamiento a María Elena Walsh marcaría la poética de la joven poeta que ella era entonces; no obstante, aquel poeta ya maduro también fue influenciado por la visión de María Elena y por su frescura, difícil de encontrar en otros autores de su tiempo. María Elena encuentra en la voz de JRJ una visión abierta de la vida, ve encausadas sus propias imágenes, sus propios miedos y viniendo de donde venía quiso aprender de ese intercambio.

La amistad de Juan Ramón fue dura muchas veces, sin embargo, Walsh supo quedarse con lo positivo del hombre y el poeta:

Y cierro con el potente final de aquel poema de Walsh, «Postal detenida», que habla por sí solo.

Comentarios1

  • bambam

    Te leo amigo
    bambam



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