«Ich. Naturaleza salvaje», de Ariel Olivetti y Luciano Saracino —Yermo Ediciones—

Un joven inca, dominado por la rabia de ver a su pueblo asesinado por el invasor blanco decide aliarse con la selva para enfrentarlo, valiéndose para ello de las máscaras de sus ancestros. Esa podría ser una forma muy sintética de presentar «Ich. Naturaleza salvaje», de Ariel Olivetti y Luciano Saracino, una historia que no deberías perderte.

Por la forma en la que miremos el mundo seremos recordados. Eso creemos. Lo que a veces se nos pasa por alto es que cuando miramos, la vida es atravesada por muchas más almas que la nuestra, porque somos menos mortales y menos celulares de lo que creemos. Eso parecen venir a contarnos Ariel Olivetti (dibujante) y Luciano Saracino (escritor) en “Ich. Naturaleza salvaje” (Yermo Ediciones)*, un cómic que nos permite acercarnos de una forma amena a la apasionante creencia precolombina en torno a las máscaras, esos portales que conectan lo que conocemos con el mundo de los muertos. Una lectura que les deseo vívamente.
 
 

De la naturaleza salvaje y espiritual

En primer lugar en “Ich” encontramos una mirada sobre las epifanías que nos mantienen en pie: esos intentos de encuentro con la luz que tienen lugar pocas veces en la vida. Esos instantes en los que se da la superposición de los mundos, y que pueden cambiar el rumbo del porvenir. En eso creían los olmecas, los mayas y la mayoría de las sabias culturas andinas. Por eso fabricaban máscaras grotescas que, a modo de materia, sirvieran para armonizar el cruce de ambos mundos.

A toda esa creencia fascinante donde la vida es transitoria y la muerte no pesa (que se dice rápido) porque los mundos están entroncados, se aferran Ariel y Luciano para ofrecernos una historia de superhéroes que enlaza con nuestra tradición, con el dolor de un continente masacrado por el invasor. Una fabulosa lectura que nos permite indagar en esa idea fascinante de las máscaras como links entre esta vida y el origen de la naturaleza.

En ese sentido, “Ich” nos ofrece una mirada sobre la espiritualidad en tanto y en cuanto posibilidad de conectar con nuestro origen. Un origen identitario que tiene más que ver con la fuerza de la naturaleza que con las estructuras y símbolos que nos imponen y que terminan controlando nuestro léxico y nuestro comportamiento. Encontramos así una historia que enlaza lo salvaje con lo espiritual. Y en ese enlace, como no podía ser de otra manera, aparecen la violencia, lo sórdido de la propia naturaleza y la destrucción.

Es interesante pensar que Olivetti y Saracino han construido un cómic que explica la rabia de los pueblos que son desmantelados por el colonialismo (y que vale para el pasado pero también para nuestro presente), cuya cultura se ve aplastada y reemplazada por una simbología nueva que no los representa y en la que no creen. La ironía y el rigor con el que han sabido mirar la toma de América (que no conquista, que no nos engañen) es realmente fabulosa y sólo por ese detalle merece la pena la lectura de este cómic.

Las máscaras que miran y transforman

Cuando comenzamos la lectura de “Ich” podemos suponer que trata de un joven que a través de unas misteriosas máscaras consigue poderes sobrenaturales para vengar a su pueblo. Sin embargo, a medida que avanzamos descubrimos que la naturaleza de aquellas transformaciones es mucho más trascendental. Y en ese misterio reside quizá la magia de esta historia, que parece querer explicar el por qué de la vida, de la selva, y en todo ello, de la violencia, de los excesos del poder: esa extraña combinación de luces y sombras que conforman la vida.

Hay que destacar la forma en la que se nos presenta la realidad de la selva (la paz que se ve atravesada por la insolencia de la iglesia y la ira de los soldados de la corona). En ese sentido ha sido una lectura sumamente gratificante: llena de ironía y de crítica social.

El broche de oro del libro es un relato en clave autobiográfico que narra la fascinación de los autores por la cultura de las máscaras, el empeño por ir detrás de ellas, por rastrearlas a lo largo y ancho del mundo. En este punto fantasía y realidad se tienden la mano y no terminamos de saber qué hay de cierto y qué de ficción; y justamente en ese misterio, en esa duda, reside una de los grandes tesoros de la literatura: la posibilidad que se nos escapa, lo que no podemos explicar.

Una exquisita composición

Esta puede ser una buena lectura para los lectores de otros géneros y que no se entienden con el lenguaje del cómic porque no consiguen entrar en esa dinámica que se entabla entre palabra e imagen, porque el trabajo de composición es sorprendente. Pienso que una de las razones por las cuales estas historias pueden fracasar es por la falta de homogeneidad en la composición; pero en el caso de Saracino y Olivetti parece haber una toma de decisiones conjunta, como si la palabra y el texto se fueran tejiendo en paralelo: esto deviene en una combinación de ritmo tanto en la imagen como en el texto que aporta a la obra uniformidad y claridad.

La escritura de Saracino se aleja de lo que a veces abunda en el género, el simplismo léxico, pero sin caer en un lenguaje pretencioso. Se nota un minimalismo que apuesta por frases contundentes, que se apoyan en el humor y que sirven para potenciar las imágenes del cómic.

Del trabajo de Olivetti no soy quién para opinar dada mi ignorancia en el mundo gráfico. No obstante, sí quiero decir que he quedado fascinada por el trabajo detallista de los personajes: lo cuidado de sus gestos (que parece que están aquí, mirándote) y la forma en la que ha sabido pintar el horror, la violencia, la culpa, valiéndose de tonos impactantes y de primeros planos acertadísimos.

Si es a través de nuestros ojos que el mundo se inmortaliza, que una revelación adquiere contundencia, entonces gracias a la lectura de “Ich. Naturaleza salvaje” podríamos decir que podemos atravesar nuestra orilla realista estructurada por sistemas corruptos que nos impiden ver la vida tal cual es (y su importancia) para aferrarnos a una nueva manera de mirar y ser mirados. Pero si lo único que quieres es una historia entretenida, no te la recomiendo, porque no merece la pena desperdiciar así una lectura como ésta.


 
 
ICH. NATURALEZA SALVAJE.

Guion: Luciano Saracino
Dibujo: Ariel Olivetti
Yermo Ediciones*.
978-84-16428-61-8
96 páginas
24,00 €
 
 
 
 
 
 
 

* En Latinoamérica puedes conseguirlo a través de Utopía Ediciones.



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