«El clamor de los bosques», de Richard Powers —Alianza de Novelas—

 
 

En el principio existían los árboles. Todo lo que conocemos no sería posible sin la diversificación y ramificación que bajo tierra y sobre el aire crearon estos seres inmóviles pero llenos de vida. Ese parece el punto de partida de «El clamor de los bosques» de Richard Powers (Alianza de Novela), que ha sido maravillosamente traducido por Teresa Lanero. Una novela extraordinaria sobre lo que dicen y hacen los bosques mientras nosotros miramos la vida pasar.
 
 

Los tejidos subterráneos

Es Patricia Westerford quien descubre que los árboles trazan redes subterráneas para comunicarse y compartir herencia. Y aunque al principio la Academia científica le da la espalda, pronto descubrirá que la bióloga tiene razón y le permitirán compartir con el mundo sus descubrimientos. Patricia está convencida de que esos tejidos subterráneos que trazan los árboles tienen mucho que ver con nosotros y su objetivo es demostrar hasta qué punto nos parecemos. Todos tenemos un propósito y aunque nuestra especie parece haberse olvidado del suyo, los árboles siguen allí, resurgiendo de las cenizas para sostener esto que nosotros nos empeñamos en destruir.

«El clamor de los bosques» tiene tres cosas extraordinarias. En primer lugar, una trama tejida con fabulosa exquisitez, donde la vida de personajes aparentemente distintos termina cruzándose, como se cruzan las raíces de los individuos de un bosque. En segundo lugar, nos ofrece un mensaje de reflexión en torno a las consecuencias de nuestras acciones en el medio ambiente, y sobre todo en la vida de los bosques, que irradia lucidez. Y en tercero, nos regala un exquisito mapa de especies vegetales, que cualquier amante de los árboles y el mundo vegetal sabrá apreciar, confirmar, amar y disfrutar. Se trata de una obra que combina varios registros y lo hace con extraordinario buen gusto.

La historia se construye partiendo de ocho raíces. Hijos de inmigrantes que han tenido algún tipo de relación con los árboles, con algún árbol, que han sido los árboles quienes de alguna forma les han salvado, les han iluminado el camino, los han ayudado a sostenerse en los momentos de oscuridad. Vidas cruzadas que podrían ser un emblema de la esperanza de una especie que conduce todo lo que la rodea al fracaso, la nuestra. Criaturas capaces de ver lo que el resto de los humanos no puede, de intuir el final de los bosques y que intenta hacer lo imposible por detenerlo. Como dice uno de ellos Dougglas, después de plantar una secuoya «Aguanta un par de décadas, hasta que nosotros ya no estemos». La esperanza del bosque es nuestra extinción, si nosotros no cambiamos nuestra forma de vivir.

No obstante, la mirada de Powers es luminosa. Nosotros nos extinguiremos, pero lo que hay aquí resurgirá porque la fuente de todo son las semillas, y ellas podrán mantenerse inactivas hasta encontrar las condiciones adecuadas para resurgir. ¿Y cómo será ese mundo? Una sucesión de vidas, de milenios que no imaginamos donde los árboles son los únicos que pueden dar testimonio. Esa luz en el futuro, por la que luchan los protagonistas de esta novela me resulta realmente conmovedora.

Los anillos de la vida

Como si la vida fuera un entramado de historias que se cruzan y reinician la experiencia en cada individuo, Powers nos regala una novela donde el tiempo se está reseteando constantemente y las experiencias trashuman de unos personajes a otros. En definitiva, trata de cómo se levanta y cae una persona, de los muchos factores que se entran en vínculo en ese movimiento y de nuestra capacidad para entender o interpretar lo que nos rodea.

Leer «El clamor de los bosques» es zambullirse en un universo lleno de savia y de preguntas sobre lo que somos, sobre la herencia y lo que se esconde a nuestra vista. Incapaces de observar los hilos invisibles de la vida, muchos de los personajes de esta novela se parecen a nosotros, y se apoyan en lo que no tiene importancia para moverse. Hasta que la vida los golpea y los árboles les enseñan el camino. Debajo de la tierra existe un universo tan grande como el que vemos con los ojos que hace posible nuestra vida.

Y en ese universo hay un constante cuestionamiento sobre nuestras acciones. Así, la tala indiscriminada de árboles es otro de los temas que trabaja en profundidad Powers. Nos ofrece un lúcido cuestionamiento sobre denominar ecoterroristas a los pocos que se levantan contra la industria que consume los bosques, y nos invita a pensar en un mundo tolerante, donde lo que somos y lo que damos sea equivalente. Los humanos, como criaturas que consumen sin pensar en las consecuencias, dispuestos a lo que sea con tal de saciar sus deseos. Incapaces de ver a los árboles, que permanecen invisibles pero imprescindibles a nuestro pulso.

El futuro es un bosque

Entre las cosas que habría que señalar como negativas, quizá me habría gustado un mayor cuidado en la encuadernación: mayor calidad de las tapas y hojas (una encuadernación en tapa dura, por ejemplo, tratándose de una novela tan extensa). Por otro lado, creo que habría sido más apropiado que el nombre de la traductora apareciera en la cubierta. El trabajo de Lanero es extraordinario: cientos de especies arbóreas que han viajado de un idioma al otro con precisión quirúrgica y además ha sabido sostener el tono de la obra de forma extraordinaria. El hecho de que los nombres de los traductores no aparezca en cubierta me pone de los nervios. La invisibilidad de quienes realizan este tipo de trabajos, tan imprescindible para la circulación de la literatura, es un tema urgente para entender en el mundo del libro.

Es sumamente exquisita la forma en la que Powers viaja desde la raíz hasta la copa y atraviesa diferentes momentos históricos, planeando y desarrollando una interesante reflexión en la forma en la que la migración ha colaborado con el enriquecimiento cultural de un país tan grande como Estados Unidos, postulando una simetría entre este crecimiento y la extensión de los bosques. La forma en la que se encuentra narrada esta espléndida novela nos invita a creer que hay todo un mundo debajo de la piel, interconectado con el nuestro y generalmente invisible.

La naturaleza tiene mucho para enseñarnos, de nuestra capacidad para escuchar depende el futuro. Leer esta novela, sin lugar a dudas, es un muy buen comienzo para volver a creer en la fuerza de la vida subterránea. ¡Que nadie se la pierda!


 

EL CLAMOR DEL BOSQUE
Richard Powers
Traducción: Teresa Lanero
Alianza de Novelas
978-84-9181-444-3
608 páginas
Papel: 19,00 €
Digital: 9,99 €
 
 



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