Repasamos los hitos más significativos en la vida de Gerardo Diego, uno de los poetas fundamentales de la Generación del 27.

El 3 de octubre se celebran los 130 años del nacimiento de Gerardo Diego, uno de los poetas más destacados de la Generación del 27.
En este artículo haremos un breve repaso de su vida y te recomendamos cómo podrías adentrarte en su obra. Consideramos que, más allá de su decir poético tan significativo, fue fundamental para la visibilidad de todo un grupo que se convertiría en una de las generaciones más queridas de la Literatura española.
Vida y obra de Gerardo Diego
El 3 de octubre de 1896 nació en Santander el que sería uno de los poetas más destacados de la Generación del 27: Gerardo Diego. Compañero en la carrera de Filosofía y Letras de otro importante escritor de la época, Juan Larrea, con quien mantuvo una estrecha amistad y desarrolló numeroso proyectos. Desde muy joven sintió una fuerte inclinación estética: primero, hacia la música; más tarde, hacia la escritura. Estas dos disciplinas fueron muy importantes para el desarrollo de su sensibilidad. En 1918 publicó su primer texto, un cuento titulado La caja del abuelo, y poco después dio una conferencia en la que defendía la importancia de la poesía de vanguardia.
Desde 1920 en adelante estuvo a cargo de la cátedra de Lengua y Literatura en el instituto de Soria, donde había enseñado Antonio Machado. En el que durante mucho tiempo sembró el interés por la poesía en un grupo amplio de alumnos. Su actividad docente convivió siempre con una intensa actividad literaria. El romancero de la novia fue su primer poemario, que vio la luz en 1920. El él encontramos cierta tendencia clasisista, algo que con los libros posteriores abandonaría por inclinarse por una poesía vanguardista. Su amistad con Vicente Huidobro, que se inciciaría en 1922, influiría muchísimo en el y en su escritura. El creacionismo de Huidobro y, posteriormente, el cubismo de Juan Gris, serían una fuente contundente de inspiración y le servirían para ir encontrando una voz sin comparación.
En la poesía de Gerardo Diego encontramos un claro interés por el juego, por salirse de lo establecido y trabajar con un lenguaje que no se contentara con reproducir la realidad, sino que planteara nuevas realidades conformadas desde el propio lenguaje. En esa línea tenemos libros magníficos como Imagen o Manual de espumas. No obstante, Diego retomaría el hilo clásico y cultivaría el romance, el soneto, la canción y otras formas métricas clásicas. Y aquí tenemos uno de los rasgos más característicos de su obra: esa convivencia entre tradición y vanguardia. Algunos libros que permiten apreciar esta cualidad son Versos humanos, Fábula de Equis y Zeda y Alondra de verdad.

Su trabajo de difusión colaboró con la visibilidad del G27
Gerardo Diego y la Generación del 27
En 2027 celebraremos el centenario de una de las generaciones más emblemáticas para la poesía española, la Generación del 27. En la conformación de este grupo la figura de Gerardo Diego fue crucial. En 1927 participó activamente en los actos organizados para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Góngora, acontecimiento que se convertiría en uno de los momentos simbólicos del grupo. Fue también éste el año en que Diego fundó una revista que tendría cierta importancia en la época, la revista de poesía «Carmen».
Sin embargo, lo más significativo que hizo Gerardo Diego fue la creación de una antología que reuniría algunas de las voces más potentes del grupo del 27. En Poesía española. Antología (1915-1931) saldrían poemas de autores como Pedro Salinas, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y Manuel Altolaguirre, entre otros. Una publicación que contribuyó de forma contundente a la consolidación del clan poético que posteriormente sería denominado Generación del 27.
Podríamos decir que además de haber desarrollado una gran carrera poética, Gerardo Diego fue un importante difusor de la poesía a través de sus actividades como crítico literario, conferenciante y educador. Esta labor adquirió verdadera relevancia con su ingreso en la Real Academia Española, en 1947, y su programa radial «Panorama Poético Español», emitido en Radio Nacional de España entre 1947 y 1978 enfocado en la difusión de voces significativas de la poesía del país. Un año más tarde, en 1979, recibió el Premio Miguel de Cervantes, que compartió con Jorge Luis Borges.
Gerardo Diego falleció el 8 de julio de 1987 en Madrid, donde fue enterrado. En su sepelio no había más de cincuenta personas en una ceremonio breve y familiar. Tenía 90 años de edad y había sido uno de los artífices fundamentales de la consolidación de una de las generaciones más asombrosas de la literatura española. Al día de hoy numerosos aficionados a su obra visitan el Cementerio Municipal de Pozuelo de Alarcón, donde se encuentran sus restos para rendirle homenaje. La mejor manera de honrarlo, sin embargo, sigue siendo zambullirse con fervor en sus poemas.

Una poética entre la tradición y la vanguardia

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