Winétt de Rokha

La escritora chilena Luisa Anabalón Sanderson, quien solía firmar sus obras con el seudónimo de Winétt de Rokha, nació el 7 de julio de 1892 en Santiago, ciudad donde adquirió formación académica en el Liceo Nº 3.

En 1914, esta descendiente de la pareja integrada por Luisa Sanderson Mardones e Indalecio Anabalón y Urzúa se contactó con Pablo de Rokha (cuyo nombre real era Carlos Díaz Loyola) para hacerle llegar un poemario suyo, surgiendo así una relación que derivó en romance. Él, a fin de conocer personalmente a esta mujer que había publicado algunos versos en la revista “Zig-Zag” y hasta entonces apelaba al alias de Juana Inés de la Cruz para identificar sus textos, se trasladó desde Talca hasta la capital de Chile. El 25 de octubre de 1916, el vínculo entre ambos autores se consolidó con el casamiento y tuvo su broche de oro con la llegada de sus hijos Carlos, Lukó, Tomás, Juana Inés, José, Pablo, Laura y Florencia, algunos de los cuales fallecieron a edad temprana. Desde entonces, ella se presentó ante los lectores como Winétt de Rokha.

A fines de la década del ’40, tras numerosas temporadas recorriendo países junto a su esposo para acompañarlo en su función de embajador cultural de la nación chilena en América, Winétt, la creadora de propuestas como “Horas de sol”, “Lo que me dijo el silencio”, “Formas de sueño”, “Cantoral” y “Oniromancia”, retornó a su patria. Allí, en la misma ciudad que la vio nacer, respiró por última vez el 7 de agosto de 1951 cuando el cáncer que la aquejaba le ganó la batalla. Ese mismo año salió a la luz la antología “Suma y destino”. Para homenajear a la mujer que tanto amó y expresar sus sentimientos de manera poética, tiempo después de su deceso Pablo de Rokha, su viudo, publicó un material titulado “Fuego negro”.



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