Pablo Neruda

Alturas de Macchu Picchu

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I

Del aire al aire, como una red vacía,
iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando y despidiendo,
en el advenimiento del otoño la moneda extendida
de las hojas, y entre la primavera y las espigas,
lo que el más grande amor, como dentro de un guante
que cae, nos entrega como una larga luna.

(Días de fulgor vivo en la intemperie
de los cuerpos: aceros convertidos
al silencio del ácido:
noches desdichadas hasta la última harina:
estambres agredidos de la patria nupcial.)

Alguien que me esperó entre los violines
encontró un mundo como una torre enterrada
hundiendo su espiral más abajo de todas
las hojas de color de ronco azufre:
más abajo, en el oro de la geología,
como una espada envuelta en meteoros,
hundí la mano turbulenta y dulce
en lo más genital de lo terrestre.

Puse la frente entre las olas profundas,
descendí como gota entre la paz sulfúrica,
y, como un ciego, regresé al jazmín
de la gastada primavera humana.

II

Si la flor a la flor entrega el alto germen
y la roca mantiene su flor diseminada
en su golpeado traje de diamante y arena,
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge
en los determinados manantiales marinos
y taladra el metal palpitante en sus manos.
Y pronto, entre la ropa y el humo, sobre la mesa hundida,
como una barajada cantidad, queda el alma:
cuarzo y desvelo, lágrimas en el océano
como estanques de frío: pero aún
mátala y agonízala con papel y con odio,
sumérgela en la alfombra cotidiana, desgárrala
entre las vestiduras hostiles del alambre.

No: por los corredores, aire, mar o caminos,
quién guarda sin puñal (como las encarnadas
amapolas) su sangre? La cólera ha extenuado
la triste mercancía del vendedor de seres,
y, mientras en la altura del ciruelo, el rocío
desde mil años deja su carta transparente
sobre la misma rama que lo espera, oh corazón, oh frente triturada
entre las cavidades del otoño.
Cuántas veces en las calles del invierno de una ciudad o en
un autobús o un barco en el crepúsculo, o en la soledad
más espesa, la de la noche de fiesta, bajo el sonido
de sombras y campanas, en la misma gruta del placer humano,
me quise detener a buscar la eterna veta insondable
que antes toqué en la piedra o en el relámpago que el beso desprendía.

(Lo que en el cereal como una historia amarilla
de pequeños pechos preñados va repitiendo un número
que sin cesar es ternura en las capas germinales,
y que, idéntica siempre, se desgrana en marfil
y lo que en el agua es patria transparente, campana
desde la nieve aislada hasta las olas sangrientas.)

No pude asir sino un racimo de rostros o de máscaras
precipitadas, como anillos de oro vacío,
como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso
que hiciera temblar el miserable árbol de las razas asustadas.

No tuve sitio donde descansar la mano
y que, corriente como agua de manantial encadenado,
o firme como grumo de antracita o cristal,
hubiera devuelto el calor o el frío de mi mano extendida.
Qué era el hombre? En qué parte de su conversación abierta
entre los almacenes de los silbidos, en cuál de sus movimientos metálicos
vivía lo indestructible, lo imperecedero, la vida?

III

El ser como el maíz se desgranaba en el incansable
granero de los hechos perdidos, de los acontecimientos
miserables, del uno al siete, al ocho,
y no una muerte, sino muchas muertes llegaba a cada uno:
cada día una muerte pequeña, polvo, gusano, lámpara
que se apaga en el lodo del suburbio, una pequeña muerte de alas gruesas
entraba en cada hombre como una corta lanza
y era el hombre asediado del pan o del cuchillo,
el ganadero: el hijo de los puertos, o el capitán oscuro del arado,
o el roedor de las calles espesas:

todos desfallecieron esperando su muerte, su corta muerte diaria:
y su quebranto aciago de cada día era
como una copa negra que bebían temblando.

IV

La poderosa muerte me invitó muchas veces:
era como la sal invisible en las olas,
y lo que su invisible sabor diseminaba
era como mitades de hundimientos y altura
o vastas construcciones de viento y ventisquero.

Yo al férreo vine, a la angostura
del aire, a la mortaja de agricultura y piedra,
al estelar vacío de los pasos finales
y a la vertiginosa carretera espiral:
pero, ancho mar, oh muerte!, de ola en ola no vienes,
sino como un galope de claridad nocturna
o como los totales números de la noche.

Nunca llegaste a hurgar en el bolsillo, no era
posible tu visita sin vestimenta roja:
sin auroral alfombra de cercado silencio:
sin altos enterrados patrimonios de lágrimas.

No pude amar en cada ser un árbol
con su pequeño otoño a cuestas (la muerte de mil hojas)
todas las falsas muertes y las resurrecciones
sin tierra, sin abismo:
quise nadar en las más anchas vidas,
en las más sueltas desembocaduras,
y cuando poco a poco el hombre fue negándome
y fue cerrando paso y puerta para que no tocaran
mis manos manantiales su inexistencia herida,
entonces fui por calle y calle y río y río,
y ciudad y ciudad y cama y cama,
y atravesó el desierto mi máscara salobre,
y en las últimas casas humilladas, sin lámpara, sin fuego,
sin pan, sin piedra, sin silencio, solo,
rodé muriendo de mi propia muerte.

V

No eras tú, muerte grave, ave de plumas férreas,
la que el pobre heredero de las habitaciones
llevaba entre alimentos apresurados, bajo la piel vacía:
era algo, un pobre pétalo de cuerda exterminada:
un átomo del pecho que no vio al combate
o el áspero rocío que no cayó en la frente.
Era lo que no pudo renacer, un pedazo
de la pequeña muerte sin paz ni territorio:
un hueso, una campana que morían en él.
Yo levanté las vendas del yodo, hundí las manos
en los pobres dolores que mataban la muerte,
y no encontré en la herida sino una racha fría
que entraba por los vagos intersticios del alma.

VI

Entonces en la escala de la tierra he subido
entre la atroz maraña de las selvas perdidas
hasta ti, Macchu Picchu.
Alta ciudad de piedras escalares,
por fin morada del que lo terrestre
no escondió en las dormidas vestiduras.
En ti, como dos líneas paralelas,
la cuna del relámpago y del hombre
se mecían en un viento de espinas.

Madre de piedra, espuma de los cóndores.

Alto arrecife de la aurora humana.

Pala perdida en la primera arena.

Ésta fue la morada, éste es el sitio:
aquí los anchos granos del maíz ascendieron
y bajaron de nuevo como granizo rojo.

Aquí la hebra dorada salió de la vicuña
a vestir los amores, los túmulos, las madres,
el rey, las oraciones, los guerreros.

Aquí los pies del hombre descansaron de noche
junto a los pies del águila, en las altas guaridas
carniceras, y en la aurora
pisaron con los pies del trueno la niebla enrarecida,
y tocaron las tierras y las piedras
hasta reconocerlas en la noche o la muerte.

Miro las vestiduras y las manos,
el vestigio del agua en la oquedad sonora,
la pared suavizada por el tacto de un rostro
que miró con mis ojos las lámparas terrestres,
que aceitó con mis manos las desaparecidas
maderas: porque todo, ropaje, piel, vasijas,
palabras, vino, panes,
se fue, cayó a la tierra.

Y el aire entró con dedos
de azahar sobre todos los dormidos:
mil años de aire, meses, semanas de aire,
de viento azul, de cordillera férrea,
que fueron como suaves huracanes de pasos
lustrando el solitario recinto de la piedra.

VII

Muertos de un solo abismo, sombras de una hondonada,
la profunda, es así como al tamaño
de vuestra magnitud
vino la verdadera, la más abrasadora
muerte y desde las rocas taladradas,
desde los capiteles escarlata,
desde los acueductos escalares
os desplomasteis como en un otoño
en una sola muerte.
Hoy el aire vacío ya no llora,
ya no conoce vuestros pies de arcilla,
ya olvidó vuestros cántaros que filtraban el cielo
cuando lo derramaban los cuchillos del rayo,
y el árbol poderoso fue comido
por la niebla, y cortado por la racha.

Él sostuvo una mano que cayó de repente
desde la altura hasta el final del tiempo.
Ya no sois, manos de araña, débiles
hebras, tela enmarañada:
cuanto fuisteis cayó: costumbres, sílabas
raídas, máscaras de luz deslumbradora.

Pero una permanencia de piedra y de palabra:
la ciudad como un vaso se levantó en las manos
de todos, vivos, muertos, callados, sostenidos
de tanta muerte, un muro, de tanta vida un golpe
de pétalos de piedra: la rosa permanente, la morada:
este arrecife andino de colonias glaciales.

Cuando la mano de color de arcilla
se convirtió en arcilla, y cuando los pequeños párpados se cerraron
llenos de ásperos muros, poblados de castillos,
y cuando todo el hombre se enredó en su agujero,
quedó la exactitud enarbolada:
el alto sitio de la aurora humana:
la más alta vasija que contuvo el silencio:
una vida de piedra después de tantas vidas.

VIII

Sube conmigo, amor americano.
Besa conmigo las piedras secretas.
La plata torrencial del Urubamba
hace volar el polen a su copa amarilla.

Vuela el vacío de la enredadera,
la planta pétrea, la guirnalda dura
sobre el silencio del cajón serrano.
Ven, minúscula vida, entre las alas
de la tierra, mientras -cristal y frío, aire golpeado -
apartando esmeraldas combatidas,
oh agua salvaje, bajas de la nieve.

Amor, amor, hasta la noche abrupta,
desde el sonoro pedernal andino,
hacia la aurora de rodillas rojas,
contempla el hijo ciego de la nieve.

Oh, Wilkamayu de sonoros hilos,
cuando rompes tus truenos lineales
en blanca espuma, como herida nieve,
cuando tu vendaval acantilado
canta y castiga despertando al cielo,
qué idioma traes a la oreja apenas
desarraigada de tu espuma andina?

Quién apresó el relámpago del frío
y lo dejó en la altura encadenado,
repartido en sus lágrimas glaciales,
sacudido en sus rápidas espadas,
golpeando sus estambres aguerridos,
conducido en su cama de guerrero,
sobresaltado en su final de roca?

Qué dicen tus destellos acosados?
Tu secreto relámpago rebelde
antes viajó poblado de palabras?
Quién va rompiendo sílabas heladas,
idiomas negros, estandartes de oro,
bocas profundas, gritos sometidos,
en tus delgadas aguas arteriales?

Quién va cortando párpados florales
que vienen a mirar desde la tierra?
Quién precipita los racimos muertos
que bajan en tus manos de cascada
a desgranar su noche desgranada
en el carbón de la geología?

Quién despeña la rama de los vínculos?
Quién otra vez sepulta los adioses?

Amor, amor, no toques la frontera,
ni adores la cabeza sumergida:
deja que el tiempo cumpla su estatura
en su salón de manantiales rotos,
y, entre el agua veloz y las murallas,
recoge el aire del desfiladero,
las paralelas láminas del viento,
el canal ciego de las cordilleras,
el áspero saludo del rocío,
y sube, flor a flor, por la espesura,
pisando la serpiente despeñada.

En la escarpada zona, piedra y bosque,
polvo de estrellas verdes, selva clara,
Mantur estalla como un lago vivo
o como un nuevo piso del silencio.

Ven a mi propio ser, al alba mía,
hasta las soledades coronadas.
El reino muerto vive todavía.

Y en el Reloj la sombra sanguinaria
del cóndor cruza como una nave negra.

IX

Águila sideral, viña de bruma.
Bastión perdido, cimitarra ciega.
Cinturón estrellado, pan solemne.
Escala torrencial, párpado inmenso.
Túnica triangular, polen de piedra.
Lámpara de granito, pan de piedra.
Serpiente mineral, rosa de piedra.
Nave enterrada, manantial de piedra.
Caballo de la luna, luz de piedra.
Escuadra equinoccial, vapor de piedra.
Geometría final, libro de piedra.
Témpano entre las ráfagas labrado.
Madrépora del tiempo sumergido.
Muralla por los dedos suavizada.
Techumbre por las plumas combatida.
Ramos de espejo, bases de tormenta.
Tronos volcados por la enredadera.
Régimen de la garra encarnizada.
Vendaval sostenido en la vertiente.
Inmóvil catarata de turquesa.
Campana patriarcal de los dormidos.
Argolla de las nieves dominadas.
Hierro acostado sobre sus estatuas.
Inaccesible temporal cerrado.
Manos de puma, roca sanguinaria.
Torre sombrera, discusión de nieve.
Noche elevada en dedos y raíces.
Ventana de las nieblas, paloma endurecida.
Planta nocturna, estatua dc los truenos.
Cordillera esencial, techo marino.
Arquitectura de águilas perdidas.
Cuerda del cielo, abeja de la altura.
Nivel sangriento, estrella construida.
Burbuja mineral, luna de cuarzo.
Serpiente andina, frente de amaranto.
Cúpula del silencio, patria pura.
Novia del mar, árbol de catedrales.
Ramo de sal, cerezo de alas negras.
Dentadura nevada, trueno frío.
Luna arañada, piedra amenazante.
Cabellera del frío, acción del aire.
Volcán de manos, catarata oscura.
Ola de plata, dirección del tiempo.

X

Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
La pobre mano, el pie, la pobre vida...
Los días de la luz deshilachada
en ti, como la lluvia
sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?
Hambre, coral del hombre,
hambre, planta secreta, raíz de los leñadores,
hambre, subió tu raya de arrecife
hasta estas altas torres desprendidas?

Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.

Macchu Picchu, pusiste
piedra en la piedra, y en la base, harapos?
Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima?
Fuego en el oro, y en él, temblando el rojo
goterón de la sangre?
Devuélveme el esclavo que enterraste!
Sacude de las tierras el pan duro
del miserable, muéstrame los vestidos
del siervo y su ventana.
Dime cómo durmió cuando vivía.
Dime si fue su sueño
ronco, entreabierto, como un hoyo negro
hecho por la fatiga sobre el muro.
El muro, el muro! Si sobre su sueño
gravitó cada piso de piedra, y si cayó bajo ella
como bajo una luna, con el sueño!
Antigua América, novia sumergida,
también tus dedos,
al salir de la selva hacia el alto vacío de los dioses,
bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro,
mezclándose al trueno de los tambores y de las lanzas,
también, también tus dedos,
los que la rosa abstracta y la línea del frío, los
que el pecho sangriento del nuevo cereal trasladaron
hasta la tela de materia radiante, hasta las duras cavidades,
también, también, América enterrada, guardaste en lo más bajo
en el amargo intestino, como un águila, el hambre?

XI

A través del confuso esplendor,
a través de la noche de piedra, déjame hundir la mano
y deja que en mí palpite, como un ave mil años prisionera
el viejo corazón del olvidado!
Déjame olvidar hoy esta dicha, que es más ancha que el mar,
porque el hombre es más ancho que el mar y que sus islas,
y hay que caer en él como en un pozo para salir del fondo
con un ramo de aguas secretas y de verdades sumergidas.
Déjame olvidar, ancha piedra, la proporción poderosa,
la trascendente movida, las piedras del panal,
y de la escuadra déjame hoy resbalar
la mano sobre la hipotenusa de áspera sangre y silicio.
Cuando, como una herradura de élitros rojos, el cóndor furibundo
me golpea las sienes en el orden del vuelo
y el huracán de plumas carniceras barre el polvo sombrío
de las escalinatas diagonales, no veo la bestia veloz,
no veo el ciego ciclo de sus barras,
veo el antiguo ser, servidor, el dormido
en los campos, veo el cuerpo, mil cuerpos, un hombre, mil mujeres,
bajo la racha negra, negros de lluvia y noches,
con la piedra pesada de la estatua:
Juan Cortapiedras, hijo de Wiracocha,
Juan Comefrío, hijo de estrella verde,
Juan Piesdescalzos, nieto de la turquesa,
sube a nacer conmigo, hermano.

XII

Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.

Apegadme los cuerpos como imanes.

Acudid a mis venas y a mi boca.

Hablad por mis palabras y mi sangre.

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Pablo Neruda

Comentarios40

  • Renzo al que hay visitado macchu picchu,se identificara con este poema tan hermoso....
  • crox lo maximo io como peruano me siento agradecido por que haya existido una gran persona como lo es pablo neruda gracias.
  • Toño He visitado Machu Picchu, y tuve la ocasión de recitar este poema desde el Inti Punku, mientras miraba la ciudadela envuelta en la espesa niebla y la llovizna de la selva alta peruana. El valor liquido de las consonantes, el ritmo el poema, evocan perfectamente ese lugar, es una sensación indescriptible.
  • Makiiiz Realmente Pablo Neruda fue uno de los mejores poetas de la tierra en su tiempo y sin duda sigue siendolo. Y como cancion ese poema es precioso, obviamente interpretada por Los Jaivas ! gran grupo! Simplemente hermoso!
  • turquesa este hermoso poema se enseña en nuestras escuela basicas chilenas dentro del subsector de Musica y los niños analizan su contenido acompañado con el tema de los Jaivas. Por mi parte conozco machupichu solo por fotografias y presntaciones power point y realmete este poema es un tributo al pueblo que en ese lugar desarrolló sus potencialidades artistico culturales y agricolas
  • gladys c a el poema lo conocì por la cancion de los JAIVAS , es maravilloso, solo el alma de un poeta como PABLO N pudo describir lo que machupicchu significa para la eternidad, les recomiendo el video que està presentado por el escritor peruano Mario Vargas LL., es impresionante ver a los JAIVAS en Machupicchu, cual coro de àngeles que rinden homenaje al 'alto arrecifre de la aurora humana' a la raza inca , al paisaje del urubamba, en si al hombre prehispanico
  • Indira Que belleza de poema ...tiene una hondura este poema inimaginable .. mas que poema es una invocacion ... no lo creen? espledido, su poema y el mismo Pablo!
  • CECILIA Este poema nos transporta a la sublime existencia,donde el poeta canta su profundo sentimiento, nacido en la hondura de su creación.
  • Juan pablo Neruda es lo máximo
  • Silvana (perú) me emociona mucho saber que un poeta de renombre haya escrito un poema con tanto sentimiento para la maxima representación de mi pais...Perú....
  • FRANCO este poema nos transporta a lo inimaginable, como todo le de NERUDA, orgullo hispanoamericano, y amado en mi pais MEXICO.
  • pamela se me cumplió un sueño largamente ansiado, conocí Machu Picchu (mayo 2008) y tuve la oportunidad de escuchar ahí mismo los poemas de Pablo Neruda musicalizados por los Jaivas, es indescriptible las sensaciones que producen. Reconozco ampliamente el nivel cultural de Perú, pero no puedo dejar de enorgullecerme de nuestros artistas chilenos, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Los Jaivas, La Ley etc.
  • camila machu pichu es una maravilla hermosa para todos los que lo quieren ♥♥♥♥♥•••••••◘◘◘◘◘◘
  • Evelyn no solo lo podemos ver el poema como sentido peruano sino que Neruda asume el dolor de la conquista. Y nos brinda la imagen de hombre strabajadores que hay en Amèrica.
    Me parece que es universal este poema y no hay que criticar un paìs de otro por que somos Latinoamericanos y nuestros antepasados sabìan lo importante que es el intercambio de culturas.
  • javiiera :D PRIMERO !
    con que cara pueden algunos criticarse entre paises .. osea pofavor ! maduren ! ... como si se creen tanto.. no comprenden que Pablo Neruda es Chileno y que .. nombra a Machu Picchu .. no por pertenecer a Perú ... sino porque fué un lugar muy afectado por la conquista .. como lo dijeron antes ! y habla de todos nosotros los latinoamericanos ... de nuestros antepasados .. porque todos fueron afectados por la conquista porque todos sufrieron , si tanto creen entender lo que expresa .. leanlo ... despejen la mente .. i diganse ... cual sera el maldiito sentido de este poema .. cual es la verdadera expresion .. que quiere hacernos saber Pablo Neruda ... luego leanlo otra ves y comprenderan el verdadero sentiido ! ... esto no trata de separarnos .. lo que busca es unirnos .. como una america qe somos .. porque todos somos uno .. uno solo .. nada mas nada menos .. no somos meyores ni menores que otro ... esa visiion errada .. y segada con la que algunos miran las cosas .. les impide llegar al centro de esto . y disfrutar la viida .. que como este poema nos expresa .. para algunos termina luego i tragicamente ..

    .... :D chau ! suerte
  • Leo el canto general es una obra de Pablo Neruda para mostrarnos con sus ojos de poeta la belleza entera de nuestra America y de sus inquietudes respecto a las injusticias de nuestros pueblos tratar en efecto de conciliar y reconciliar al hombre latinoamericano que ha padecido por su situación independientemente de su país sino por las circunstancias generales entorno a nuestra raza y el mutuo lenguaje, este hermoso fragmento que habla de macchu picchu
    o que más bien lleva el nombre, habla de la condición del hombre
    oprimido, incluyendo las razas indigenas y Pablo a través de su persona nos llama a la fraternidad. En fin, las circunstancias de independencia de los pueblos y las divisiones de la colonización
    española fueron parte de las variables que determinaron las divisiones politicas modernas y Macchu Picchu o cualquier otro
    maravillosa creación de las cilvilizaciones precolombinas, a pesar del país en que se encuentran, no pertenecen al país en cuestión
    sino son patrimonio a la memoria universal de las civilizaciones mismas que las alzaron. entonces es mejor apreciarlas no como un falso orgullo nacional sino con el amor de una labor que nos une en un mismo pasado, contemplando a través de los ojos de Pablo Neruda todas las maravillas de nuestra America como los compartidos sueños y desgracias que compatimos, pues somos en fin, más hermanos por compartir el mismo lenguaje.
  • eduardo muy maduro tu comentario leo .. se nota q tu y algunos mas captaron el verdadero mensaje del poema .. felicitaciones y una cosa mas q quiero aclarar si han indagado bien el verdadero nombre de este señor no es Pablo Neruda el se lo puso en honor a otro escritor q el admiraba no recuerdo muy bien su nombre real pero les aseguro q este no es su verdadero nombre en fin .. yo soy de Peru no se tu pero muy buen y maduro comentario .. se cuidan (y) =D
  • Luis Eduardo Uno de mis poetas favoritos es sin duda Neruda... aprecio significativamente su trabajo y su facilidad de realizar esa clase de poemas, he visitado machu picchu y este poema es sin hesitación una síntesis de lo que es realmente aunque tambien presenciarlo es fabuloso---
    soy limeño y creo q entre chile y mi país hay muchas cosas q estan arraigadas dentro ....no quisiera decir xenofobia pero tal vez lleguemos a ese punto hay muchas cosas que no encajan y eso no es beneficioso para nadie
  •  
    dannii excelente, los Jaivas con razón hicieron de este poema una cancion.
    y mas aún si viene de este lugar tan maravilloso.
  •  
    elinova Desde el Colegio cuando leí su " Veinte poemas de amor y una canc.. "
    Pablo Neruda entró a mi corazón, su verdadero nombre: Neftali Ricardo Reyes, luego lo seguí y con el poema dedicado a Macchu Picchu, fue un escalofrío de sensaciones de intensa alegría, emociones de admiración, sensibilidad, historia de grandeza y conquista.... opino con humildad q\' el arte y la historia pertenecen a la humanidad, ya q\' son memorias de ntro pasado p\' no sólo recordar y rendir homenajes, sino sobre todo para ser Mejores Seres Humanos, soy de Lima_Perú, amo mi tierra, pero creo firmemente q\' todos somos hermanos en Dios-Padre y en la vida.. debemos de elevarnos y ser tolerantes con opiniones diferentes, pero con respeto... tengo familia en Chile q\' con el tiempo se han perdido, ya. con este mundo globalizado están desapareciendo esos límites territoriales, q\' tanto daño, a veces traen, x ambiciones e intereses de las grandes conveniencias mercantilistas, y no x un pueblo q\' tamb. sufre lo mismo q\' nosotros:desigualdades, falta de justicia social, etc Tenemos mucho q\' aprender, escuchar, meditar, reflexionar y chambear x un mundo de armonía social y si es espiritualmente mucho mejor. Una amiga q\' ama al Hombre bueno sin importar de donde viene, ni a donde va, porq\' lleva siempre un mensaje de Paz.
  •  
    maria clementina HE VISITADO MACHU PICHU QUÉ ALEGRIA PARA MI CORAZÓN,EL POEMA ES MUY hERMOSO
  •  
    locoamante Imponente Machu Picchu, orgullo peruano, orgullo inca y quechua, plagado de maravilla andina, de maravilla india, por donde recorrieron los chasquis, los incas, las coyas, los auquis, y por donde hoy recorre todo el mundo quedando perpetuamente enamorados de esta magna belleza
  •  
    annalui Precioso poema, precioso también Machu Pichu. Vale la pena visitarlo. Se sorprenderán, no se arrepentirán.
  •  
    Elsy Alpire Vaca Bellísimo poema, Gracias.
  •  
    la negra rodriguez eS UN FRGMENTO DEL \'\'CANTO GENERAL\'\', LA OBRA CUMBRER DE PABLO.- BELLISIMO-
  •  
    Poemas de Camilo Qué bien pides cuentas a la historia
    sin que nada en ti se quede a salvo;
    siempre tan brillante tu memoria
    que en ti yo admiro, egregio Pablo.
    Ego sum
  •  
    Pedro Aros Castro Un sentimiento de recogimiento invade a todo aquel que visita Macchu Picchu, donde el espíritu de la cultura ancestral domina
    el paisaje, Neruda como buen poeta que era, supo plasmarlo en poéticas palabras, a sido un placer, gracias por compartir
    saludos
  •  
    Rafael Merida Cruz-Lascano Precioso poema. Gracias por compartirlo.

    rafael.-
  •  
    mEmR Un chileno: Neruda, canta a Machu Pichu, del Peru, que mejor ejemplo de que America hispana es una sola, y todavia hay quienes pierden su tiempo en crear divisiones entre hermanos. Los unicos que se benefician de esta falta de union son los paises que siempre nos han explotado. Neruda canta al indio que dejo su vida en estas obras majestuosas, ÿ nos dice
    ¨Dame la mano desde la profunda
    zona de tu dolor diseminado.¨
  •  
    Cedro Es un bello poema. Gracias por compartir.
  •  
    el poeta del abismo Sublime es la inparangonable poesía de este maestro
  •  
    jafsc06 Un verdadero Monumento a la Historia de nuestros orígenes en América Latina, a aquellos obreros indígenas incas, aymaras, a la majestad de la Piedra granítica de nuestras montañas y cordilleras!!
    Que Maestro!!
  •  
    felipe gonzalez mer Pablo Neruda, grande, enorme...
    Macchu Picchu. Fuente de inspiración por su grandeza.
    Descripción fragmentada de Neruda al principio y homenaje a la grandeza del pueblo peruano, constructor de una maravilla, que
    sigue viva y asombrando a todo visitante. Los Andes, Valle sagrado, río Urubamba y afluentes.
    Espero tener la gracia de volver un día...
  •  
    felipe gonzalez mer Hermanos latinoamericanos, soy mexicano y admiro todo lo nuestro, los valores que tenemos, nuestras riquezas naturales, botín de explotadores. Todo país tiene lo suyo, no debemos olvidar que tenemos raíces comunes y mucho más ...
  •  
    Gml Montiel Hermoso el poema hace sentir de cerca Machu Picchu, sueño anhelado...
  •  
    El Ángel Solitario Hermoso poema, reflejando la misma grandeza del Macchu Picchu.

    Gracias
  •  
    wendyquipecarhuapoma es lo mejor no hay palabras
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