Alfonso Quijada Urías

Necesidades

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Necesito a mi mamá, con edipiano amor,
sus desayunos humanísimos. La ingenua
libertad de ese niño en sus faldas
suspirando la culpa original. Aquel
domingo de misa, pan y sol y la
muchacha aquella burlándose de mi
amor tontísimo.
Necesito de Dios y su absurda existencia
para luego volverme materialista y
soñador.
Necesito de mi mal ponderada
familiaridad de padre, casarme una vez
más con la madre de mis hijos. Que me
digan lo pequeño que soy. Necesito de
veras volverme a ver en el espejo limpio
de la casa y cambiarme de ropa y salir a
esperar como un novio solemne a la
vida, esperándome. Necesito una vez más
que mi tata me pegue con los puños terribles de patriarca y que me
diga bruto, inútil, polvo de la noche
delirante y brutal.
Necesito que las gentes acudan a mi
paso. De veras necesito que me quieran.
Me besen todos los labios del mundo. Y
que me dejen, me dejen, por favor,
crecer un poco más con mi vejez de niño
atolondrado.

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Comentarios1

  •  
    Raul Gonzaga Todos necesitamos de todos, hasta del horrendo jefe, injusto y cruel, porque nos muestra lo que no debemos hacer; de la pequeña hormiga o la hacendosa abejita, que nos muestran su tesón; de los buenos amigos, porque alegran nuestras arduas estancias; de los que nos quieren como padres, porque nos apoyan... por esto y muchas cosas más debemos estar agradecidos de ser parte de este plano fraternal donde nos desenvolvemos y, así como nos ayudan, ayudar en todo lo posible a nuestros hermanos...
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