Gustavo Adolfo Bécquer

Rima XXV

 Poema siguiente



Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
diera, alma mía,
cuanto posea:
¡la luz, el aire
y el pensamiento!

Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa el reflejo,
por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre el ancho espejo,
diera, alma mía,
cuanto deseo:
¡la fama, el oro,
la gloria, el genio!

Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo.

Poema siguiente 

 Volver a
Gustavo Adolfo Bécquer

Comentarios7

  • Trsa Te amo Bécquer!
  •  
    JUAN DEL ALMA sencillamente sublime
  •  
    PETALOS DE NOCHE se escuchan los latidos, se entienden; se dibujan en los labios húmedos, del llano frío y gélido; en la evocadora palabra que no es palabra, es algo más que algo, -un sentimiento- pero, ese momento, el bello momento musical, de escuchar un latido que transfigura la escena invisible del amor, como voz quebraja sin ser escuchada, pero se siente, se siente en el pecho y en el alma...
  •  
    Elsy Alpire Vaca Hermoso poema de un gran poeta. Gracias.
  •  
    Carmen Ubeda Ferrer ¡ Maravilloso !
  •  
    Rafael Merida Cruz-Lascano PRECIOSAS Y PERDURABLES LETRAS. En la poética de ayer, hoy y siempre.
  •  
    fany21 :) increible,,

    este poema es perfecto

    todo por Julia Espin

    ella tan inalcanzable
  • Debes estar registrado para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.