Ramón Fernández - Larrea

Cómo conocí a Peter Pan

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anduve tanto tiempo tropezando con ropas ajenas
me volvían tan torpe los sonidos
hice tanto caso a las llamadas al alma
que decidí dejar la ventana abierta una vez

primero entraba el mar
navíos extraviados de oscuridad grifos
cartas que nunca más tuvieron ojos
puñetazos de agua contra arrecifes lejanos
y mi hermano sandokan oliendo el cielo de la mañana

como me acostumbré a contar el día
por la voz que cargaba el amanecer
seguí mirando el precipicio y la lluvia
bocabajo con legañas feliz
enfermo o escribiendo vendiendo el aire de la ventana
hasta que una noche murió mi niñez

no pude crecer más
el reino perdido es la justificación
no hubo más aire en los ciruelos

con el cielo pegado en la cara moría
impávido esperando

entró de día y mi sombra era suya
hablamos como viejos piratas
hizo cuentos de cuevas y madres que nunca tuvo
hasta que le hablé de mi madre









porque mi madre quería las ventanas abiertas
siempre ponía algo de cielo en la pupila izquierda
en la mano que jamás apagaba el cigarro
y dormía hacia el este para esperar señales
como hago yo esperando o esperándola
otra vez con todos sus dientes
para montar cisnes o que las nubes nos inviten
a buscar sombras cuando la ventana decida

hasta después de aquel vuelo magnífico
me miro un dedo y sirve para otra cosa
echo sangre entre los dientes delanteros
no he crecido buscando sombras en la oscuridad

de asesinos de generales de niños perdidos
de gente con el culo tan alto
que vigilan la entrada de aire en mis encías
aunque no cierre la ventana más
apoyado en la almohada de la ilusión

un dedo en el cielo y otro que toca un cadáver.

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Comentarios5

  •  
    Elsy Alpire Vaca Hermoso y metafórico poema. Gracias.
  •  
    Pruden Cuando la añoranza y la fantasía se funden, se obtiene algo tan hermoso como este poema. Sencillez y encanto que no excluyen la triste realidad de lo que pasa y no vuelve...
  •  
    argantonio Que envidia tenía de aquellos que podían
    comprar tebeos y libros de aventuras
    yo pertenecía a aquellas pobres criaturas
    que hasta los anuncios por el gusto de leer, leían

    En en arco de la iglesia que había sido quemada
    Paco el cojo se ganaba la vida alquilando tebeos
    allí satisfacía yo el más grande de mis deseos
    Roberto Alcazar y el Guerrero del Antifaz y su amada

    !Cuanto me faltaba por leer!
    mientras más leía más quería
    soñaba con que un día tendría dinero

    Parece que fue ayer
    cuando al fin tuve la alegría
    de tener como mejor amigo a un librero
  •  
    Rafael Merida Cruz-Lascano Es difìcil describir un sueño. Pero Aquì "RAMÒN FERNÀNDEZ-LARREA" no dà una demotracion del buen ecribir. y Decribe detalladamente el ensueño de su aventrurada ficcion.

    Rafael Merida.
  •  
    miguel h garcia Muy buen escrito sobre tu sueño en forma poética.
    Gracias
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