Pedro Enríquez

El eco de los pájaros

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Bajo la sombra fiera de las cornisas

(acaso la luz un día rasgó el blanco

                                        de los ladrillos moribundos)

cómo decir las palabras sin nombrarte

las manos acelerando la vida

las ruedas deteniéndose en las plazas vacías

otros viajan veloces y atraviesan anónimos el olvido

pero somos dos precipitados sobre el asfalto

sintiendo como el tiempo nos engaña

lento el viento cortando los cuerpos

sólo una mano dirige la muerte y la vida

la otra busca el fuego

giro sobre el vacío y de nuevo la misma calle

los labios no engañan

ahonda con tu mano en el futuro

esta es la codicia del segundo

he perdido la costumbre

mañana volveré a este lugar de ventanas cerradas

es la noche habitándonos

son los pájaros vete cantarán la madrugada

mañana se agita en el eco

mi espalda agujereada así tan cercanos

dirección prohibida

un misterio los dos puntos en la piel

dos cuerpos y un signo

estoy detenido sobre el vacío

la lengua gira se descubre sin palabras

estas son las tijeras del recuerdo

a veces no basta la memoria

tampoco la certeza

nadie conoce no conozco no conoces

ellos no comprenden nadie el segundo perseguido

se cierran las luces las ventanas las puertas desconocidas

imagíname un gesto lejanísimo

de nuevo cruzo los muros sellados

las árboles me descubren la soledad

Comienza el ciclo del polen

mascarillas para el silencio







(del libro EL ECO DE LOS PÁJAROS)





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