Julio Iraheta Santos

El poeta y la esposa

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Mira mis ojos, esposa.
Mira cómo te copian todo el día.
De la cocina a la pila despilfarras aliento.
Haces cuentas del sueldo que no tienes.
Piensas en la leche de los niños.
Cambias pañales a la vida
y refunfuñas por tu suerte.

Mira mis ojos, esposa.
Si yo pudiera abrir un tallercito
y poner un letrero que dijera:
'SE HACEN Y SE REMIENDAN VERSOS'.
Pero la gente pasaría indiferente.

Mira mis ojos, esposa.
Hoy has andado 100 kilómetros en casa.
Yo muero de mirarte y me retiro
y a la esquina llego a pajarear tristezas
y a sangrar el último poema.

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Julio Iraheta Santos

Comentarios1

  •  
    Thenamora Muy sencible al escribir estos versos que están llenos de querencias, que hablan por sí sólos pidiendo a gritos lo que se desea y se espera en lo cotidiano del día a día con la compañera amamda.
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