José Manuel Caballero Bonald

Nombre entregado

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Tú te llamabas Carmen
y era hermoso decir una a una tus letras,
desnudarlas, mirarte en cada una
como si fuesen ramas distintas de alegría,
distintos besos en mi boca reunidos.
Era hermoso saberte con un nombre
que ya me duele ahora entre los labios,
me sangra entre los labios como el moho de una fruta,
como algo que yo querría nombrar constantemente
y me estuviese amordazando con su olvido,
con su apremiante negación de ser,
porque es inútil repetir lo que termina en nada.

Es posible que ya no puedas tú tener un nombre,
encerrar en un nombre tu ternura,
tus verdes ojos dulces,
la dorada humedad de tu cabello,
que ya no puedes responderme si te llamo,
si te sigo llamando y nada me devuelve
la ilusoria constancia de que aún eres cierta.

Ahora es de noche y tú no tienes nombre,
a nadie pertenecen tu voz, tus adjetivos,
mientras cae la lluvia
mansamente y es más frágil la vida
cuando al llamarte sé que ya no tienes nombre.

¿Es verdad que te has ido para siempre,
que no podremos ya mirar los árboles mojados,
la lenta pesadumbre de las tardes calladas,
el nocturno temor que a nuestro amor unía?
¿Es verdad que tu boca se irá deshabitando
sin responder a nadie ni siquiera en silencio,
que ya no cabré nunca en tu mirada,
en tus manos que guardan mi latido en su piel?

No puedo imaginar que alguien te llame
allí por ese reino donde ahora enmudeces
mordiéndote los labios como entonces
y tú vuelvas los ojos para ver si es posible
que tengas todavía un nombre en que esconderte,
un nombre que estacione la vida entre sus letras,
que sea vanamente igual que Carmen,
porque ahora es de noche y tú no tienes nombre.

Pero entonces he mirado la luz,
los péndulos furtivos del otoño,
los hombres que caminan y caminan,
las aves del regreso, torpes ya con el frío,
estos libros que ardieron con nuestros ojos juntos,
mis padres, mis hermanos, con sus sombras gemelas,
mi amigo Juan Valencia, que está a mi lado y no
me habla, y sé que estoy viviendo,
he aprendido que son las cosas quietas
las que evidencian mi razón de cada día,
que eres tú quien te has ido a una gran soledad,
quien no puedes volver con aquel nombre tuyo,
con aquel cuerpo ajeno y transeúnte que tenías,
con algo que no sea caricia o beso o lágrima
y lo convoque todo a una historia única
donde decir tu nombre equivalga también a poseerte.

Porque es triste y es también preciso
comprender que eso es vivir: ir olvidando,
consistir en palabras que están llamando a nadie,
saber que es una grieta súbita
la que arrasa y corrompe la más cierta esperanza,
saber que es el desamor
quien detrás de lo más amado espera
para poder seguir viviendo
a pesar de la noche y tu nombre entregado.

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José Manuel Caballero Bonald

Comentarios10

  • René Bastidas !!Qué poesías tan hermosas las de José Manuel Caballero!!!. Llegan al alma causándole sensaciones casi indescrptibles. Este es el género poético que siempre he cultivado y me encanta leer.
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    Don Gato Exquisito!
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    ?(¯`*?.¸?millondurango?¸.?*´¯)? Maravilloso este poema, lo guardare como uno de mis favoritos.
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    Poemas de Pepita Fernández Me gustó el poema
    GRACIAS POR COMPARTIR
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    Murialdo Chicaiza Muy buen poema.
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    Alma Erótica José Luis Agurto Zepeda. ¿Se refiere a una mujer que falleció o a un amor que falleció?
    Me gusta el poema, por su estilo. Sin palabras rebuscadas que dificulten su sentido. Con cadencia y música.
    Lo disfruté mucho.
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    Higorca Excelentes letras y una gran persona. silencioso va paso a paso dándonos toda su sabiduría.
    Abrazos maestro
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    Ramon33 ES POESÍA , PORQUE ES SUGERENTE Y TE DESPIERTA LA IMAGINACIÓN, LO QUE TE CONVIERTE EN COAUTOR. GRACIAS.
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    Rafael Merida Cruz-Lascano Es exquisito leer al Premio Cervantes 2012. Caundo leemos a éste poeta de Cadiz, no quedamos con una escuela que vale mucho más que recibir catedras. Es una verdadera arte del buen escribir. Es una poesía simbolista e intimista en la que se siente a un joven disconforme con el mundo, con la situación social de su época, y que a través de un lenguaje rico y muy elaborado, en el que se mezcla lo barroco con lo aparente popular y coloquialista, crea un mundo personal auténtico regido por la experiencia artística.
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    El príncipe Fito excelente!
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