Claudia Lars

Espejo

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Miré a la dulce niña del pasado
con piel ansiosa y con el ojo puro,
dibujando su forma contra el muro
donde el amor la había equivocado.

Era yo misma...cuerpo ya olvidado,
gesto de ayer y corazón seguro;
simple inocencia en el afán oscuro
y ssecreto del canto inaugurado.

Estaba allí, casual y sensitiva,
dueña del dardo y la manzana viva
en trémula quietud y extraño aliento.

Toqué su falda de vergel y danza,
entré en el corazón de la esperanza,
y recogí el engaño del momento.

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Claudia Lars

Comentarios1

  • Teresalba Bueno , este me gustó mucho. Un canto a la que fué y a la que es. Bonito poéma, muy femenino. t_alba_4@hotmail.com

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