Uso correcto de los sustantivos clúster y búmeran


Vuelvo con un texto sobre lenguaje. En esta ocasión vamos a revisar juntos la grafía y el uso de dos sustantivos. Como siempre lo hago, vuelvo a recomendarte una visita a la web del Español Urgente, donde podrás encontrar una gran variedad de textos gramaticales y ortográficos y despejar todas las dudas que te vienen atormentando. También te comento que si tienes interés en este tipo de textos, puedes pasarse por nuestra sección Taller Literario, donde vamos almacenando todos los textos sobre estos temas.

Aprender a expresarnos correctamente es un reto que nunca terminamos de satisfacer del todo; partir de la idea de que poco sabemos para intentar aprender más y más es sin duda la mejor forma de conseguir dar pequeños pasos en pos de una mejor comunicación.

Acepciones del término ‘clúster’

El primer sustantivo que analizaremos es ‘clúster’. Si bien no es un término que utilicemos mucho, es probable que te lo hayas encontrado en alguna ocasión y te hayas preguntado si se encuentra aceptado por nuestra Ortografía Académica.

‘Clúster’, cuyo plural es ‘clústeres’ y en ambos casos debe escribirse el acento de forma ortográfica, es un término que sirve para hacer referencia a un conjunto de cosas que comparten características y se encuentran en un mismo espacio, y que ya se encuentra recogido en algunos diccionarios.

Según el diccionario un espacio en el que un conjunto de empresas que comparten actividad trabajan, podría ser catalogado como ‘clúster’. También el término puede aludir al compartimento del disco duro donde se almacena la información. La grafía para el término en cualquiera de las dos acepciones es idéntica, al igual que su plural.

Evidentemente se trata de un sustantivo absolutamente asentado en nuestro idioma, por lo que no requiere el uso de cursiva ni entrecomillado (propio de las voces extranjeras) y se recuerda el uso de la tilde ortográfica.

Formas correctas del extranjerismo ‘boomerang’

El término anglosajón ‘boomerang’ ya tiene su adaptación hispana; así que cuando deseemos utilizarlo deberemos decantarnos por las formas ‘bumerán’ o ‘búmeran’ en lugar del extranjerismo. Dependiendo del país la grafía es ligeramente diferente, porque lo es también su pronunciación (en España se usa la palabra aguda y la acentuación esdrújula es más común en Argentina, Chile y otros países de Latinoamérica).

Pese a que esta normalización del término ya tiene sus años, es muy común encontrarse en los medios de comunicación el uso del extranjerismo, a veces con las aclaraciones gráficas propias de este tipo de palabras, otras veces en letra redonda como si de palabras nativas se tratase. Es importante señalar aquí que cuando las palabras extranjeras han sido aceptadas en nuestra lengua (después de una correcta investigación y una extrapolación de sus aspectos sonoros y ortográficos) es recomendable decantarse por las versiones hispanas. En el caso de que se prefiera continuar con el uso del extranjerismo, debe recordarse, ¡y aquí sí que es importante estar atentos! el uso de comillas o letra cursiva.

Pese a que las normas están claras, en los medios de comunicación brillan por su ausencia, y en el caso particular de ‘búmeran’ es muy común encontrarse con errores de diferente tipo. Existe, por ejemplo, una voz muy difundida en nuestro idioma que proviene de un híbrido entre la palabra inglesa y una castellanización popular. Se trata de ‘bumerang’, un término absolutamente incorrecto y que debemos evitar a toda costa.

Con respecto al plural, dependiendo de la acentuación es diferente. En el caso de la forma aguda, tenemos un sustantivo regular que forma su plural con ‘es’, es decir ‘bumeranes’. Mientras que en la acentuación esdrújula no existe variación, es decir, decimos ‘el bumerán’ y ‘los bumerán’.

Por otra parte, si necesitamos hacer uso de la expresión ‘efecto bumerán’ es importante tener presente que no es necesario resaltarla de ninguna forma ya que se encuentra perfectamente aceptada por nuestro diccionario. Cabe mencionar que esta expresión sirve para referirse a una consecuencia que se produce por el efecto rebote; generalmente, hace referencia al resultado de un hecho cuando se vuelve contra el autor que lo ha ejecutado.

Así que a partir de ahora, a estar atentos a esta palabra y su correcta grafía.

 



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