Sinonimia, antonimia e hiponimia

Muchas veces, al escribir o al hablar uno apela a la utilización de distintos términos para referirse a un mismo significado con el objetivo de no repetir palabras. Esa característica de compartir el concepto pero ser términos diferentes recibe el nombre de sinónimos. Por lo tanto, la sinonimia es una relación semántica de igualdad o aproximación de significados entre determinadas palabras.

Esposa/Mujer, Contento/Feliz, Flaca/Delgada y Casa/Hogar son algunos de los términos que pueden ser empleados para hacer referencia a una misma idea. De todas maneras, es importante tener en cuenta que, pese a enriquecer nuestro lenguaje, la utilización de sinónimos está determinada por el contexto en el que se emplean. Es decir, si bien viejo y anciano son sinónimos, la expresión más adecuada para referirnos a una persona mayor es la señalada en segundo lugar, así como sucede también al utilizar el término pesada, por ejemplo. Una persona puede ser pesada y una caja de herramientas también, pero si buscamos la forma de reemplazar la palabra en el primer caso, podríamos decir que es insoportable. Sin embargo, no sucede lo mismo en la situación restante, ya que ese objeto no puede ser definido como “insoportable”.

Así como hay palabras que pueden ser utilizadas para referir a una misma cosa, también existen las que tienen significados totalmente opuestos. Dentro de esta relación semántica que se denomina antonimia, pueden establecerse tres tipos de antónimos: graduales, complementarios y recíprocos.

Los antónimos graduales se caracterizan por ser conceptos entre los cuales puede haber un término medio. Grande y pequeño, por ejemplo, son antónimos, pero entre ambos puede aparecer la referencia de mediano, así como entre frío y caliente puede existir el tibio. Por su parte, los complementarios son los que no dejan opción para la gradación: limpio/sucio, vivo/muerto y enfermo/sano son ejemplo de esta clase de antónimos. Los recíprocos, por último, se identifican por la necesidad de depender de otro término, tal como sucede con comprar/vender, dar/recibir y hablar/escuchar, entre otros.

Ahora que el panorama en cuanto a sinónimos y antónimos está más claro, centraremos nuestra atención en otro concepto, el de hiponimia. Se dice que dos palabras guardan una relación de hiponimia cuando el significado de una de ellas está contemplado en el significado de la otra. Pitbull y caniche, por ejemplo, son hipónimos de perro, mientras que éste es hipónimo de animal y éste de ser vivo, etcétera.



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