Jose Maria Gentile

Escribo porque te soñe

Escribo porque soñé que te ibas

un día cualquiera de un verano amodorrado,

entre explicaciones e interpretaciones

de una ráfaga cálida de primavera

que nos volvió a juntar,

después de un día largo de años sin pesar.

 

Escribo porque soñé que me negabas

entre ternuras posibles y la rigidez de tus dudas,

tirabas del balcón aquel rincón verde

aquellas palabras que volví a ofrecerte

después de años de inmensos olvidos

y de un perenne sentimiento adormecido

 

Escribo porque soñe que seguís siendo la única,

que perdió su niñez en un deseo adulto

que se chocó con mi imposibilidad de hacerlo madurar,

acaso un ocaso anticipado,

tal vez un encuentro tempranero,

un sueño rebovinado por la piel y el dolor.

 

Escribo porque soñé que te ibas,

y un silencio se hacía

entre mis huecas palabras que recorrieron mis encías

sin poder salir,

encerradas en un vacío,

arrinconadas en el hastío

enmudecidas,

al ver que a mi lado tu ausencia yacía.

 

Escribo porque soñé que retrocedías

mil años,

cientos de leguas,

y toda la inmensidad del mar me arrastraba

y la tormentosa arenisca que volaba

cubría mi lecho donde solo el recuerdo

de tus recientes te quieros,

solo ellos aún persistían.

 

Escribo porque soñé

que me soñabas de nuevo,

que la tarde se iluminaba

de luz y de sombras,

de un devenir hacia el pasado

donde nos encontrabamos sin vernos,

sin tocarnos

y sin miedos,

y de repente el tiempo nos permitía volver a empezar

lo que no supimos terminar a los veinte años.

 

RESERVA DE DERECHOS POR JOSE MEMIJOS

 



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