zara laburno

Un dios envidioso

¿Por qué será que no tenemos permiso de admitir que hicimos las cosas bien?

¿Por qué no podemos sentir orgullo de nosotros mismos?...

Pareciera que un dios envidioso e inseguro,

al que no le gusta que se le igualen,

nos estuviera vigilando.

Si tal es el caso,

la verdad señores,

lo único que puedo hacer

es recomendarle a ese tal dios

que también él se dé el permiso

de sentirse grande.

Comentarios1

  • zara laburno

    Falsa humildad
    de quienes dan con una mano lo que con otra quitan.
    Humildad hipócrita
    de los que piden igualdad
    y se creen superiores.
    Insólito
    el reproche del que reclama humildad
    mientras se mira al espejo.
    Teatro de caretas:
    la humildad es hipocresía.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.