El cuestionamiento del hombre cuando han pasado los años
y mira a su lado...
Allí una mujer diferente;
ruda, triste, algo canosa,
con la mirada cansada
y la sonrisa perdida.
El primer pensamiento de aquel varón:
- ¿En qué momento el amor de mi vida se dejó morir así?
Pensativo el hombre recuerda algunas cosas...
Son tres hijos los que tienen en común,
una nena de 10 años, el de en medio tiene 6
y ese pequeño retoño que apenas cumple 3.
Es la madre la que alimenta y alienta en su vivir.
Son sus hijos la tarea más hermosa hoy al fin,
pero cansa con el alma desgastada por vivir.
La comida, los recursos, las tareas y el jardín,
son las compras, que la casa, la merienda y a dormir,
luego a preparar todo que otra vez hay que seguir.
Aún así incrédulo la mira, ¿en qué momento cambió?
Perdió su sensual figura, y su pelo aclaró,
ahora ya no se maquilla, no hay tiempo de reír,
unas calzas algo sueltas, es más cómodo vestir.
Le han pasado ya la cuenta, pues solo tiene tiempo de seguir,
son tres niños...
***
Son tres niños que la llaman,
que la buscan, que la quieren,
son tres niños que la abrazan
cuando el mundo se le viene.
Son tres niños que no saben
que su madre ya no duerme,
que se acuesta a las mil horas
y despierta antes que el viernes.
Y él la mira, y la cuestiona,
y la juzga en su silencio,
sin saber que esa mujer
es un templo en desconsuelo.
¿En qué momento cambió?
Te lo digo yo, varón:
cambió cuando tú dormías
y ella velaba tu amor.
Cambió cuando diste vuelta
y dijiste "ya es de noche",
mientras ella preparaba
la mochila y el derroche.
Cambió cuando su cintura
se hizo cuna de tres vidas,
cuando su pelo aclaró
de tanto dar sin medida.
No se dejó morir, hombre,
no la mires con desdén,
se murió un poco por día
para que vivas tú bien.
Ella no perdió su risa,
la guardó en un cajón,
por si un día tú la miras
y le pides perdón.
Porque aún en su cansancio,
aún con su alma partida,
ella sigue siendo aquella
que te dio toda su vida.
Solo que ahora es más ruda,
más triste, de verdad:
es la madre de tus hijos,
no la novia de tu edad.
Y si hoy la ves distinta,
no es que se haya dejado ir,
es que mientras tú mirabas,
ella aprendió a sobrevivir.
Fénix 🐦🔥

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