Tarde de toros

Rosario_Bersabe

 

Tarde de toros, sale la cuadrilla,
paseíllo obligado, de oro y plata
vestido, sal y junco su figura.
¡Olé, torero! ¡Olé, valiente! ¡Viva!

¡Toro bravo! Su casta y su bravura
entusiasman al tendido. Resplandece
su divisa. Su miedo sabe a sangre
que resbala royéndole el costado.
El silencio se corta con espada.

Capote en mano, borda la faena;
el acero presagia angustia y muerte.
Estocada certera que enardece
la plaza. El griterío pide oreja
y rabo. El toro agonizante sangra
por los cuatro costados. ¡Lucha, lucha
por su vida! No entiende por qué muere.

El estoque clavado en las entrañas,
el aliento le rasga. Ya no puede
levantarse ni alzar la frente.

Humillaron su raza fiera, casta
y estirpe. Duele, duele la injusticia,
duele la sinrazón más que la muerte.

La plaza se levanta enfebrecida.
¡Torero, olé, torero! ¡Oreja y rabo!
Aplausos, vítores y parabienes,
la vuelta al ruedo: «¡Cuánto poderío!».

Trofeo en mano, sale por la puerta
grande, como lo exige su «valor».
¡Torero, olé, torero! ¡Qué valiente!

 

  • Autor: Rosario Bersabé (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 7 de noviembre de 2026 a las 23:37
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1


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