No sé desvanecerme en el ayer,
mi conciencia es el interior de una caverna.
Sin embargo,
el espacio que sobra no te olvida del todo.
Solemos no olvidar lo que nos hace mella,
para bien o para mal.
Duele un poco desprenderse del germen,
de la semilla primigenia,
duele.
Y quien me habita,
parece un ser desconocido.
Uno que necesita un futuro distinto,
lejos de tu incidencia.
Un íncubo me visita por las noches.
Tiene tu rostro y tu frenesí.
Curva mi horizonte y mi resistencia,
me tropieza.
Es curioso que los átomos vibren tanto,
ante tu presencia.
Debería empezar a olvidarme de ti.
Deja de meterte en mis sueños.
Incorpóreo intento de evitar tu fracaso,
el ayer no puede modificarse,
el mañana ya está escrito.
Y en este presente no cabe tu nueva versión.
Hace tiempo,
que tus pronombres se diluyeron.
Termina de alejarte,
la posdata de tu carta es cada vez menos legible.
Y no...
Al final fué premonitorio.
Falso y pusilánime,
como tus palabras de amor.
Deja de volver.
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Autor:
EPadrón (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de noviembre de 2026 a las 18:40
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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