La luna quedó en silencio entre las nubes todo lo miraba
y quedó rota la noche callada, porque se escucho
el silbato de un tren que volando pasaba.
Era una noche de desvelo, el insomnio hizo su entrada,
cubriendo con un velo oscuro al joven, que abrió la ventana
para ver como el mar rugía, y sus olas endemoniadas se entrelazaban,
y chocaban con ganas, se alzaban como espinas afiladas.
La noche se le hacía pesada y larga, muy extraña,
la luna seguía callada mirando el panorama,
y no era noche de tormenta de lluvia, era de tormenta eléctrica,
los rayos estallaban y los truenos los acompañaban.
De repente se sintió agotado, se echo en la cama, durmio poco e incómodo
y demasiado agitado, al abrir los ojos vio que el alba iba llegando
dejando en el alféizar la escarcha muy fría, la madrugada parecía enfadada, despeinada,
llegaba con mala cara, el se la miro le dijo estás cansada como yo, vaya nochecita,
el insomnio hizo estragos en mi cuerpo, y cerró de golpe la ventana suspirando,
fue lentamente amaneciendo con un día muy gris, dejando una capa blanca por doquier...
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Autor:
María... (
Offline) - Publicado: 7 de noviembre de 2026 a las 04:31
- Comentario del autor sobre el poema: Todos alguna noche hemos tenia INSOMNIO y de verdad que cuando concilias el sueño breve y agitado, te despiertas como si una manada de búfalos te hubiera pisado.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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