Alumbra el genio en su ambición primera
un nombre augusto escrito en el papel,
mas rasga el vano orgullo de la piel
cuando se trueca en lodo la quimera.
Suena la marcha fúnebre severa,
Se lamenta el compás, gloria y tropel,
y borra el genio el nombre del laurel
para que triunfe la virtud sincera.
Tiembla la orquesta en mi bemol sonoro,
despierta el viento con su fuerza armada,
y el titán sordo alumbra un nuevo coro.
Ya no hay corona ni cerviz doblada:
no es de la espada el triunfo que atesoro,
es del héroe en notas desatada.
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Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 7 de noviembre de 2026 a las 01:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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