Te recuerdo,
ave suspensa entre la tierra y el cielo,
para que el alma no se aleje.
El abandono de la noche te dejaba temerosa
y mil luciérnagas tejían tu vigilia
hasta que estalle la claridad.
Y con el sol incendiado, mutaban en mariposas
para invadir tu verde prado,
creando una eterna primavera.
Te recuerdo, pero el regreso se ha roto.
El frío del olvido lo asolará todo,
irremediablemente.
Tu imagen también se ha hecho ausente;
allí donde la arena consumía la ola
que me hacía arrullarte.
Bajo mis párpados, cuando estás lejos,
tus ojos quietos naufragan,
y los brazos se hacen cortos para alcanzarte.
Sello mi boca para que no se desgarre
el ámbar que guardaba de tu beso;
ese que se desvanece, como tu amor.
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Autor:
Vjekoslav Darlić Mardešić (
Online) - Publicado: 6 de noviembre de 2026 a las 13:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: noasubin
- En colecciones: Antología.

Online)
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