QUERIDA NOCHE

Pedazo 10-2

Querida noche

 

Enséñame a dormir, querida noche, como duermen los pájaros bajo la luna, como descansa la niña en el seno de la madre, mientras chillan los grillos en el herbazal del cortijo. Pero en cambio, tú, querida noche, prefieres retenerme contigo, como se aferra quien ama, como se pega la maleza en las serpentinas de los ríos. Triste debe ser quien jala para sí lo que otra no ha querido, ¿pero cómo culparte? Tu única compañía somos nosotros: los que no hemos dormido. ¡Ay!, querida noche, la soledad no ha deseado acompañarte, la oscuridad se ha ido, el insomnio descansa y poco a poco te quedas sin amigos. Dime tú, qué es lo que realmente ha hecho que te quedes conmigo.

Nunca seremos libres, tú porque me escoges cuando nadie te ha escogido y yo, porque la noche me ha recluido.

 

Tengo una idea, querida noche: si salimos juntas a la calle, nos vestimos de rositas y engañamos a las mariposas, tal vez consigas una amiga menos sosa, una que no necesite la alborada, que sueñe y que celebre sin sentirse cansada, que beba, salte, ría y corra como si no hubiera un mañana. Pero en cambio, yo, querida noche, solo cuento las horas para ver a mi amada, mi dulce adorada: mi querida madrugada.

Debí advertirte que no se tiene solo cuando se necesita, pero tú has osado embaucarme para que seamos amigas. ¡Ay! querida noche, has sido víctima de tu propio egoísmo, mientras me regalabas tus sueños, yo soñaba con tirarte a un abismo. ¡Querida -pero no mía- noche! Si aún queda gota de dignidad en tus venas, rompe esta cadena y acaba mis condenas. Tal vez así descifres si en el oscuro y profundo fondo de mi adormecida alma, fuiste tú... alguna vez amada. 

 

Anhelada madrugada, siempre mía, dulce y resplandeciente, no creerás las cosas que he pasado para poder verte. Fui captada por una malvada noche: tan aburrida, solitaria, triste y decadente. Quería convencerme de que no te necesitaba, pero yo, mi querida madrugada, he de pasar marañas para tenerte. ¿Será esta odisea mi forma de demostrar cuán grande fue mi deseo? ¡Ay!, mi querida madrugada, tú has de curar la parestesia de mi ánima, he de agradecer que por lo menos mi captora me ha soltado por lástima. 

Aunque espero con desdén que me recibas con afecto, pasa el tiempo mientras veo cómo los ocupantes se levantan para empezar sus trayectos. A mi dulce adorada, querida y siempre mía, madrugada, la espera con ansias el desvelamiento. La diurna, el matinal, el dietario, la trabajadora también la llaman adorada mía. ¡Oh no! querida, es lo que tanto temía, que fueras la amada pero no siempre mía. 

 

Ha salido el sol, los pajaritos que dormían reciben la luz y la niña que descansaba ahora pide alimento. No veo rastro de ti, querida noche, y me pregunto cuánto tiempo pasará antes de volver a verte. Si aún admites mi inoportuna ventura: ya he descubierto que sí te amaba. ¡Querida -sé mía- noche! 

  • Autor: Pedazo 10-2 (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 6 de noviembre de 2026 a las 12:13
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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