Cualquier observador atento de estos tiempos presentes y actuales - aunque mejor sería si se prestara nueva atención a lo que ha ocurrido y está ocurriendo en el mundo al menos en los últimos quince o veinte años -, podría darse cuenta de los cambios, los trastornos y de todos los malestares diarios que nos llena de amenazas aparentementemente invisibles la vida; puede que todo esto parezca, a veces, una forma de extraña lucidez, de locura y que es lo que siempre digo que es ésta, la locura: “Un dulce estado de lucidez” y que son también las sombras que andan por dentro. Éstas las sombras andan por dentro, digo, pero también pueden estar por fuera, y lo están. Una persona de mente frágil, aquí no importa la edad, escapa por instinto natural de los lugares en los que abundan las multitudes que se dicen desordenadas, donde hay máquinas tecnológicas, robots, velocidad, ruidos complejos de entender; en estos lugares que menciono sé, porque lo intuyo, nunca está Dios, el dios como yo lo percibo, huye, escapa, se va y es, así lo creo convencido, porque Dios es (a mi manera de pensar) más que nada Silencio profundo, necesario e imprescindible para adentrarnos en el Alma, en lo más hondo de nosotros mismos: ahí estamos y nos paramos los que no queremos quedarnos en la mentira.
El olor a humo, a goma quemada en las ciudades, el profundo eco del ruido, del griterío nada absurdo que se escucha cada vez más últimamente en más calles de Europas yo lo comprendo, y en cierto modo lo apoyo; pero también me preocupa porque aunque sólo son reivindicaciones, justas, no se sabe bien qué hay en y frente a ellos, de esos jóvenes que llegan y vienen con reivindicaciones y exigencias por necesidad extrema. Una pastilla por prescripción para la ocasión puede servir, momentáneamente, de alivio pasajero, puede aminorar el sonido de las explosiones incluso de la imaginación, pero nunca, imposible, no al precio de anestesiar y menos aún de borrar la realidad presente; los peligros existentes que asustan a las personas frágiles también amenazan a quienes se creen a salvo de lo que sucede: todo esto es una revuelta de la que se está empezando a saber cómo hemos entrado, o nos han metido, pero no se sabe, de momento, cómo vamos a salir.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 5 de noviembre de 2026 a las 16:02
- Categoría: Sin clasificar
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