Alma hambrienta,
hija de tu tiempo,
obra inanimada,
denostada y solitaria,
no huyas tras el velo.
Silentes alas cortadas
ya ni lloran lo que
ha muerto, porque
de tanto perder,
se ocultó su sentimiento.
Es que el destino atrapa
a las que van solitarias,
y gusta ponerle trampas
a las que se ven cansadas.
Alma hambrienta,
hija de tu tiempo,
de batallas libradas
ya conoce bien tu cuerpo.
Cicatrices has llevado,
caminando sobre el fuego,
y aunque queman las heridas,
tu camino se hace viento.
Alma que se vuelve libre
con la luz dentro del pecho.
Si llevas pinceles firmes,
pinta cuadros de ojos nuevos.
Adelanta, alma guerrera,
el mensaje es claro y cierto:
ya la lluvia hizo eterno
aquel paraje sin dueño.
Escucha ya las campanas,
se oye a lo lejos un canto;
hay un cofre rojo grana
de madera de cerezo.
El mar estrena olas nuevas
y el sol se posó en tu boca
Ya no mirés más atrás…
¡estás cercana a tu puerto!
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Autor:
Vicky Ley (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de noviembre de 2026 a las 12:08
- Comentario del autor sobre el poema: Toda alma guerrera debe volar libre, sin limitaciones a su destino de luz.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Vogelfrei
- En colecciones: La vida espera por ti, Reflexiones.

Offline)
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