Hay personas
Que simplemente no nacen para vivir.
¿Qué razón hay
Para sublimar
A aquellas
Que están destinadas a desaparecer?
Entre las sombras
De un tiempo lento e infame
Todo se vuelve oscuro.
No es que no haya esperanza:
Es que no hay razón.
No es que no haya amor:
No hay fuerza.
Débiles espasmos del universo
Somos todos
Los que abrimos los ojos
Para quedar sembrados
Entre telarañas de un olvido,
De una historia mal contada.
Somos muñecos esqueléticos
Hambrientos de luz,
Ansiosos de tener
Un fin suave,
Sin apuros.
Despojándonos
De esto que acaba,
Que duele,
Que enferma.
Es fácil decir
Y actuar
Entre fragmentos débiles
De obras fantasiosas,
Esperando
Tener un guión perfecto,
Con esa pequeña porción
De sentimientos
De que sí sucederá.
Pero cuando
El cruel verdugo de tu mente
Te enfrenta
Con aquello que has perdido,
Con aquello
Que no has podido alcanzar,
Empiezas delicadamente
A tejer
Tu propia soga
Sobre tu cuello,
Adornada
Con finas perlas de sofoco
Y caros hilos
De impaciencia.
©NATALIA BRONSTEIN
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Autor:
NATALIA BRONSTEIN (
Online) - Publicado: 5 de noviembre de 2026 a las 03:43
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
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