Duele la garganta de tanto tragarme el orgullo,
de saber que ya no hay puente, pero la memoria insiste en cruzar al otro lado.
Te pienso... y me quema.
Me da una rabia sorda este eco tuyo que todavía se atreve a habitarme,
esta presencia fantasma que no pedí y que no se marcha.
Es una mezcla torcida de hiel y de ceniza:
la furia de verte en mis pensamientos cuando ya decidí cerrarte la puerta,
y la tristeza inmensa de admitir que, aunque puse distancia de por medio,
aún tengo que lidiar con la espina que dejaste clavada.
Quisiera arrancarte de raíz con un golpe seco,
borrarte de golpe con la misma firmeza con la que ordeno mi vida.
Pero aquí estoy, conteniendo el grito,
mirando las paredes de este refugio que construí para sanar,
mientras por dentro me arde el pecho
entre el enojo de seguir recordándote... y la pena de saber
que aún duele.
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Autor:
Sauriiiiio (
Online) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 14:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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