Silencio amargo, tus celos.
Tienes el rostro vencido.
Tus palabras y tus cantos
se han caído en el camino.
¿Quién te cura las heridas?
¿Qué sombras en el ocaso
te han partido en dos la vida?
Y se ha fugado tu risa,
porque un mal sueño te dijo
aquella burda mentira.
Y la noche se hizo oscura,
tan oscura que da miedo,
porque se fugó la luna
para no verte desierto.
¿Dónde me llevas, silencio,
si detenido está el viento?
y los pájaros no cantan,
se han caído como muertos.
Mas no hay tiempos otoñales
si estamos en primavera…
¿Y te llevas dos puñales
si vas montando tu yegua?
Y no se mecen las olas,
se está secando la huerta,
y hasta me espanta mi sombra
si mis tinajas van llenas.
¿A dónde vas tan ligero
cruzando la gran montaña?
¿Por qué hay sangre en tu camisa
y yo, helada, voy colgada?
Y ya no llames mi nombre,
no preguntes ni quién soy,
que la gente nada oye,
y yo no sé a dónde voy.
Y la noche se hizo oscura,
tan oscura que da miedo,
porque se fugó la luna
para no verte desierto.
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Autor:
Vicky Ley (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de noviembre de 2026 a las 10:30
- Comentario del autor sobre el poema: Los celos ( infundados o no) pueden tener consecuencias irreversibles.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- En colecciones: Noches oscuras.

Offline)
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