Sin habitar la perfección
Me ubico en la habitación
de mis indomables cariños,
entre las huellas de la vida,
esas cicatrices que, como mapas,
lejos de avergonzarme,
me recuerdan los caminos
que a veces neciamente recorrí.
He decidido dejar de aferrarme
a los afectos baratos,
a los que se ofrecen a medias,
a las presencias que exigen
que me reduzca para permanecer.
Ya no quiero cambiar de forma
para caber en la mirada de otros.
Si me han de querer,
que sea sin pedirme
que deje de ser quien soy.
Y quien no desee mi amistad,
que siga su camino.
He dejado de guardar silencio
por miedo a incomodar.
No pienso medir cada palabra
para proteger susceptibilidades
mientras voy lastimándome por dentro.
No voy a renunciar
a mi manera de ser mujer,
a mis convicciones,
a esa parte de mí
que durante tanto tiempo intentó
encontrar un lugar sin hacer ruido.
No voy a abandonarme otra vez.
Tampoco mendigaré ternura
ni aceptaré migajas de afecto
como si fueran un privilegio.
No necesito permiso para brillar
ni disculpas por ocupar mi espacio.
Aunque el camino se vuelva solitario,
prefiero encontrarme conmigo
antes que perderme en los demás.
Nadie tiene autoridad
para establecer cuánto valgo
ni para ponerle límites a mi voz
con la amenaza de la soledad.
No aspiro a la perfección.
Aspiro a no traicionarme.
A reconocerme en lo que soy,
incluso en aquello que todavía
no he conseguido resolver.
No necesito tener respuestas
ni hacer de mi vida una explicación
Me basta con no volver
a ser una desconocida para mí.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de noviembre de 2026 a las 10:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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