Te escribo a escondidas mientras el profesor habla,
atrapando tu silueta desde el último banco,
con el miedo constante de que mi mirada
rompa el silencio de este secreto blanco.
atrapando tu silueta desde el último banco,
con el miedo constante de que mi mirada
rompa el silencio de este secreto blanco.
Tengo tres cartas guardadas en la mochila
que nunca tendrán tu nombre en el remite,
palabras que mueren justo en mi garganta
cada vez que pasas y el aire compite.
que nunca tendrán tu nombre en el remite,
palabras que mueren justo en mi garganta
cada vez que pasas y el aire compite.
Te miro de reojo cuando te ríes con otros,
ensayando un saludo que jamás te digo,
soñando despierto en mitad de la clase
con que un día se cruce tu camino conmigo.
ensayando un saludo que jamás te digo,
soñando despierto en mitad de la clase
con que un día se cruce tu camino conmigo.
Es este amor mudo que duele y que cuida,
que se conforma con verte de lejos pasar,
un verso guardado en una hoja perdida
que nunca vas a llegar a escuchar.
que se conforma con verte de lejos pasar,
un verso guardado en una hoja perdida
que nunca vas a llegar a escuchar.
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Autor:
sergio Rodríguez v. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de noviembre de 2026 a las 08:48
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

Offline)
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