Libertad, anhelada con amor.
Hoy te digo que ya no eres mi prioridad. Tus constantes engaños, esa forma de menospreciarme frente a otros, terminó. Hay un punto de no retorno; con un cuchillo dado por mi fe corté la soga de tu manipulación y arrastrarme a penas, pero habiendo llegado no retornaremos al vicio en que ofreces más dolor a cambio de amarte más.
Qué contradicción. Tenerte me convencía de mi alegría, pero era mi tristeza. Perderte fue recuperar mi sonrisa y la condena de mi dolor a una fosa cerrada con llave, porque solo algo tan potente como Dios me pudo rescatar en menos de tres días de lo que fueron meses de tortura bajo tu frialdad y malintencionados placeres de hacerme daño.
Hoy soy libertad, mis ojos vuelven a ver hacia el cielo.
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Autor:
juan c.c (
Online) - Publicado: 2 de noviembre de 2026 a las 16:58
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

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