La sinfonía inconclusa

Elizabeth Maldonado Manzanero

 

A sazón de golpes maduran

las entrañas de la vida.

Estrujada la aventura,

azorado y trémulo el espíritu,

todavía ríe.

 

Bruto se vuelve el corazón del hombre

cuando el agravio lo despoja de ternura;

y el insulto, envilecido,

se multiplica en la lengua

acrecentando una herida.

 

Solo el amor maduro

engendra acordes verdaderos,

notas que se enlazan

hasta tornarse en grandiosas melodías.

Y tú te vas,

dejando incompletos los compases,

las notas magníficas que habrían hecho

una preciosa sinfonía de nuestras vidas.

Te vas como un espectro invisible,

una sombra que se aparta

sin promesa de retorno,

sin dejar huella en la luz

ni silueta en la penumbra.

Levantas el vuelo,

te alzas sobre mí como un halcón,

dueño de cielos que abandonas;

mientras yo nado, a tientas,

en las aguas profundas de tu olvido.

 

Atisba ya la noche,

y busco la quietud que apacigüe

al tigre insomne de mi alma.

Y en su silencio,

entre las ruinas de lo amado,

algo en mí resurge.

 

Resurjo de aquel amor

que volvió poesía el cuerpo,

que ya no pronuncia tu nombre.

 

Acrisolados los sentimientos,

fundida al universo

en la fragua de un abrazo,

siento aún al corazón

buscar su nido en un beso

que ya no existe en la carne,

pero mora en la memoria

cual música suficiente

para seguir viviendo.

 

  • Autor: Isel (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 2 de noviembre de 2026 a las 14:37
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.