Metamorfosis de la sombra y el reloj

Leoness

Bajo el meridiano de los botones de nácar,

el hombre se desabotona la mitad del pecho

para dejar salir a un oso de sal

que aprende a sumar virtudes con raíces de mandrágora.

 

Ni luz absoluta, ni carbón en el abismo:

somos un archipiélago de hormigas gigantes

que cargan catedrales de bolsillo en una sola pestaña,

mientras los vicios aúllan vestidos de frailes melancólicos.

 

La circunstancia pasa en bicicleta por el techo,

llenando de charcos de estambre la geografía del día;

la perversidad es apenas un hilo de humo tímido

que se esconde detrás de la oreja de un pez abisal.

 

Pero ay, cuando las pasiones descorchan los océanos,

las brújulas se vuelven locas y bailan el vals,

y el hombre, pequeño vagón de tren de hojalata,

es arrastrado por caballos hechos de puro viento

hacia donde la propia naturaleza jamás se atrevió a soñar.

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 2 de noviembre de 2026 a las 13:00
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1


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