Usted no me interesa, señorita.
Y no es porque me pase el día pensándola o dibujándola en mi memoria;
solo pareciera que usted se siente con ese derecho de desordenarlo todo, de invadir los espacios de mi mente y embriagarlos con su esencia.
Porque usted no me interesa;
quizá solo porque no tengo otra musa a quien dedicarle mis poemas, pues, sin usted no tendrían sentido, estarían vacíos, el romanticismo que yo les dedico ya no tendrían ninguna ciencia.
Porque usted no me interesa.
Y quiero que eso le quede bien claro.
Tan claro como el color de sus ojos que aún permanecen en mi cabeza;
así de claro como la mañana que todos los días veo en su mirada;
tal como ese Sol que se refleja en su sonrisa, o como ese atardecer qué le precede a una noche por su ausencia desesperada.
Porque usted no me interesa.
Tan solo la pienso día y noche.
Tan solo me sueño ahogado en sus besos.
Tan solo porque en este momento esta poesía le ama más a usted que a mí, más que incluso a mi débil presencia.
Porque quiero que le quede claro de que usted no me interesa;
ni aún cuando mis versos anteriores alababan su belleza;
talvez porque es mi orgullo quien habla más que yo y que no me permite reconocer en usted ese amor infinito que se cierra en este punto con cierta sutileza.
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Autor:
Pato (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de noviembre de 2026 a las 00:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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