FRAGMENTO

NATALIA BRONSTEIN

Cuando en medio del caos me das claridad

y aun así, sin poder tocarnos,

eres capaz de llegar a los rincones más profundos

de mis miedos, de mi ansiedad,

y dejar huella en lugares que ni yo sabría nombrar,

cambiándolo todo sin saberlo,

sin pensarlo,

sin ni siquiera imaginar

que recuperas a un ser que ya solo era humedad,

un alma perdida entre sombras,

un cuerpo cansado de luchar,

y que sin darte cuenta

también me estabas enseñando a regresar.

Crezco como pequeñas flores entre rejas,

estirando mis tallos para poder llegar a algún lugar,

aunque mis raíces estén atadas al suelo.

Eres esa lucha que incomoda mi pasividad,

eres hermosamente incómodo,

y es increíble cómo me haces soñar.

Cierro mis ojos y puedo sentirte tan cerca,

aunque lejos de mí estás,

y aunque solo una ilusión seas,

es maravilloso sentirme yo nuevamente,

sentirme viva,

sentirme elegida,

ya que me perdí tanto entre los años y las rutinas.

Siento tanto que tengo miedo de alejarte,

porque soy como un viento voraz,

de esos que no saben atravesar

sin estremecerlo todo,

de esos que quizá necesitan más

de lo que quien los recibe está preparado para entregar.

Me gusta llevarme hasta la última gota,

beber todo lo que puedas darme

y hasta aquello que creías que no podías entregar.

Suelo dejar solo sequía a mi alrededor,

no porque quiera destruir,

sino porque nunca he sabido sentir a medias,

y quizá no todos tienen la fuerza

para sostener un viento que siente de esta manera.

Pero no te sientas presionado,

solo puedo decirte gracias

por quedarte un instante más.

Gracias por mover mi tumba,

por sacudir los barrotes de mi prisión,

por hacer que en mi oscuridad entrara un rayito de luz

que, al moverme, levantara partículas de polvo

y las hiciera brillar,

convirtiéndolo todo en una constelación singular.

Mostrándome que entre el miedo todavía existe esperanza,

que entre los errores siempre puede esconderse belleza,

que incluso en medio de las ruinas algo puede comenzar,

y aunque estire mi mano,

sé que quizá nunca podré alcanzarte,

pero gracias por sembrar en mí un poco de ti

y enseñarme, aunque sea por un instante,

que todavía puedo volver a respirar.

 

 

 

  • Autor: NATALIA BRONSTEIN (Online Online)
  • Publicado: 1 de noviembre de 2026 a las 21:26
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 1


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