FALLO DESFAVORABLE
No gané. El mero deseo de ver el nombre de esta sujeta en el panfleto… Proclamar, aunque fuese dejar el nombre colocado en ese recoveco de palabras.
Candorosamente pensé: tener coraje para presentarse ante semejante jurado era un valor agregado, un buen plan.
Apostar tanto a dos desenlaces opuestos era una prueba de destreza. No tomé en cuenta el volumen de lo que acarrea tanto anhelo.
El certamen ha acabado; mañana se leerá el acta de los ganadores. No estaré en ese papeleo.
El desconsuelo abate esta alma. Deseaba ese galardón, como lo desea cada uno de los que se meten de lleno en los certámenes. Algunos por llenar arcas, otros por el renombre; yo, solo por estar… nada más.
Es de esta manera, no demos más vueltas: no gané, que no es semejante a perder. Meramente, quedé fuera del catálogo ganador. Otro año será.
Constantemente se crean certámenes.
¿Puedo llorar? No. Mejor aullar como los lobeznos bajo la luna llena.
Kusamakura 2026
Tendré que romper la promesa. Mañana toca buscar al peluquero. ¡Dos años dejando crecer el cabello para usar el rodete!
Dos años preparando tres versos breves. No era solamente contar: eran moras exactas, que fueran emblema de aquel funesto terremoto que puso a prueba su coraje, valor, fortaleza y honor.
Qué pensar entonces: meses después, otro terremoto de mayor envergadura llegó a sus costas, destruyendo todo a su paso. Y menos aún, que un maremoto lo acompañara.
En vez de ser un homenaje, capaz lo leyeron como burla; nada más lejos de esa voluntad. La catástrofe me jugó en contra. Qué le vamos a hacer.
Para ser franca, me veo bella con el cabello largo. Lo extrañaré.
Pero… promesas son promesas. ¡Yo no las rompo!
Certamen global de metapoemas 2026
En este debo reconocer que fue a fuerza de caradura extrema. Tuve que preguntar por todos lados qué era eso; jamás lo escuché. Pero semejante reto era para esta señora.
Hallar las palabras justas, contar un relato ameno usando lo surreal; hablar de poemas y no nombrarlos, contando cómo se construye uno desde el enfoque del poeta en su monótona jornada.
Preparé uno con ese enfoque: un planteo ameno sobre el obrero al que le bulle el cerebro con las letras, pugnando por brotar al lado externo de su naturaleza plana. Lo llené de frescura: fueron 75 versos encadenados a un solo concepto, el metapoema.
Una apuesta valerosa para una novata en el rubro.
¡Qué le vamos a hacer! Le puse mucha onda, pero no alcanzó.
Aún faltan unas horas para la lectura de los ganadores. Sé que no gané tampoco; no tuve correo de antemano: clara muestra de perdedora.
¿Qué harás, mujer? ¿Llorar? No, en absoluto. Esto me demostró que puedo avanzar más allá de las fronteras personales que me establezca. Puedo con eso, puedo con más.
No gané, es la verdad.
No lo malgasté: esa etapa fue vencedora. Mejoré el uso de la lengua castellana; con eso ya tengo el galardón.
Ahora tápense los ojos, no escuchen nada. De escuchar algo, háganse los tontos… Es esta dama aullándole a la luna, en un lamento perturbador.
Mañana encontraré otro empujón para avanzar. Jamás bajo los brazos: esa es la recompensa mayor.
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Autor:
Mirta C. Sly (
Online) - Publicado: 31 de octubre de 2026 a las 20:03
- Comentario del autor sobre el poema: Este no es un poema, es un epitafio pero como lleva la letra i jajajaja no puedo titularlo!!! disfruten y aullen a la luna conmigo melena al viento 🤣🎶🤣
- Categoría: Carta
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri
- En colecciones: Entre bambalinas, microficción simbólica, nuevos/bien mios.

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