Quedaron las heridas tras la puerta
como roces en madera señaladas
sangraron los cristales de ventanas
al irte, al dejarlas tan abiertas.
Lloraron cicatrices en la cama
las sillas el sofá, la vieja mesa
las sábanas lloraron en la cama
al irte, al quedarse tan revueltas.
Quedaron sin la vida, casi muertas
las horas del reloj que no avanzaban
quedando sus minutos a la espera.
Lloraron por no estar, la chimenea
vajillas y el metal de las bisagras
al irte, se quedó muerta la casa.
Oscuro despertar de la mañana
que nace sin la luz, entre tinieblas
por ver que el día está en esa espera
haciéndose la noche, aún mas larga.
Lloraron los inviernos, primaveras
las rosas del balcón no despertaban
el agua de la fuente ya no estaba
al irte, ni los pájaros si quiera.
Lloraron por dolor y por la ausencia
el cuerpo el corazón, hasta mi alma
dejándome tan solo con tristeza.
Al irte, te llevaste toda calma
la muerte te ganó la vida entera
muriéndose a la vez, mis esperanzas.
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Autor:
Letras y poco mas (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de octubre de 2026 a las 04:40
- Comentario del autor sobre el poema: hay veces que al irnos nos llevamos demasiado...
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Offline)
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