La ventana abrí —y con rítmico aleteo y garbo extraño entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño. Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto, con aspecto señorial, fue a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta de mi puerta el cabezal; sobre el busto que de Palas la figura representa, fue y posóse — ¡y nada más!
El cuervo.
Edgar Allan Poe
Mira, Edgar, ya me tienes
hasta la madre con tu Nevermore.
Llevo 180 años
diciendo la misma puta palabra
porque tú no supiste decir
"se fue y ya no va a volver".
¿Lenore? Lenore no era para tanto.
Era una mujer que tosía mucho
y tú la convertiste en santa
porque no sabías coger ni despedirte.
Y bueno, aquí me tienes,
encima del busto de Palas,
con las alas acalambradas,
repitiendo tu duelo
como perico de cantina.
Yo no soy símbolo de nada, Edgar,
solo soy un pájaro negro
que tiene hambre,
que caga negro,
que vio tu cuarto apestando
a opio y a ropa sin lavar
y dijo: este cabrón no va a salir de esta.
Bájame del busto,
déjame ir a robar pan,
y por favor deja de escribirme poemas,
que cada vez que dices Nevermore
me recuerdas que tú
tampoco supiste irte a tiempo.
¡Ah! Y para no perder la costumbre...
¡NUNCA MÁS!
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Autor:
Alguien que aprendió (
Online) - Publicado: 31 de octubre de 2026 a las 00:44
- Categoría: Fábula
- Lecturas: 2
- En colecciones: 33 antipoemas para leer mientras viajas en un autobús..

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