Hoy aún te pienso,
pero ya no me duele
como solía dolerme.
Me arrepiento, sí.
Hay recuerdos que todavía me visitan
y escenas que mi mente repite
buscando respuestas,
ensayando finales distintos,
imaginando todo aquello
que pude haber hecho mejor.
Pero estoy aprendiendo
a perdonarme,
a ser más amable conmigo,
a entender que no puedo condenarme
por no haber sabido entonces
lo que apenas hoy comprendo.
Porque quien soy hoy
no es quien fui ayer,
y tampoco será
quien seré mañana.
Hoy aún te pienso,
y aunque ya no duela como antes,
a veces queda un poco de culpa,
un eco de lo que fuimos
y de todo aquello
que no supimos ser.
Y no voy a mentirte:
todavía te quiero.
Hay una parte de mí
que aún imagina un futuro contigo,
que quisiera correr hasta encontrarte
y gritarle al mundo que te amo,
llevarte serenatas,
llenarte las manos de flores
y regalarte, si pudiera,
hasta las estrellas.
Pero el amor también aprende
a quedarse quieto,
a no insistir donde no lo esperan,
a comprender que los deseos de uno
no pueden ser el destino de dos.
Por eso respeto tu distancia,
aunque haya días
en que quisiera acortarla.
Hoy aún te pienso.
Hoy aún te quiero.
Y aunque una parte de mí
todavía sueñe con nosotros,
otra empieza a comprender
que puedo amarte
sin dejar de perdonarme,
sin obligarte a volver
y sin dejar de seguir adelante.
Porque hoy aún te pienso,
y todavía te quiero,
pero, por primera vez,
también estoy aprendiendo
a quererme a mí.
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Autor:
Tottodayle (
Online) - Publicado: 30 de octubre de 2026 a las 17:28
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

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