El inventario de las sombras

Vjekoslav Darlić Mardešić

Proliferan las voces que nos mienten:

dicen que la hormiga danza bajo el olmo,

que la parra ríe en su nudo de siglos

y que el amor es un territorio sitiado.

Persiste la fábula de que el horizonte,

al final del brazo, se rinde a los dedos.

 

La piedra ensaya su impostura:

finge el murmullo del cauce

en su vientre de mineral y grieta,

arrastra el eco de ausencias antiguas

y convoca, en el frío, la tuya.

 

Mientes tú, al ensanchar las manos

pretendiendo apresar el vaho de la noche,

mientras te disuelves, intacta y muda,

en el polvo del silencio.

 

Es falaz la promesa de un amor simple,

mero inventario de olvidos.

 

Esa aritmética nos deja sin aire:

lo que no se nombra no se posee;

lo que no se desgarra no se entrega.

 

Quien se reconoció al fin en su propia sombra

clausuró el desfile de los espejismos.

Cegó las ventanas con la bruma del mundo.

 

Y aceptó, sin rencor, la sentencia:

que la luz no es un reino, sino un préstamo.



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